La vivienda es, con diferencia, el principal problema para los españoles. Para casi la mitad de los ciudadanos, acceder a una casa, ya sea comprarla o alquilarla, encabeza la lista de dolores de cabeza, según el CIS. El pseudo instituto de investigaciones sociológicas de Tezanos no da una cuando se trata de las citas con las urnas, pero de momento lo clava en cuanto a las preocupaciones de la gente se refiere.. Porque, le guste o no a Sánchez, tener un techo bajo el que cobijarse es una tortura y con él al timón no ha mejorado un ápice. Es más, ha empeorado hasta límites insospechados desde 2018, por muchas promesas vacías que haga, con cientos de miles de viviendas públicas en un cajón. Al menos él no tiene que preocuparse por eso de momento. Los ocho años que lleva ya en La Moncloa le han ahorrado el trauma de tener que pagar un «pisito» de su bolsillo. Pero el día que se le acabe el chollo, suponiendo que tuviera que ir en busca de vivienda –que no–, le daría un patatús al ver cómo ha cambiado el mercado inmobiliario desde que le movió la silla a Rajoy.. Alquilar una vivienda se lleva el 40% de los ingresos y comprarla el 30% –más el palo de la entrada–, pero en algunas partes de España ese porcentaje se dispara hasta límites prohibitivos. Emanciparse, que ya era complicado, es ahora una rara avis al alcance de unos pocos jóvenes, que ven con impotencia cómo los años pasan sin que ni el mercado laboral ni el inmobiliario les den una tregua.. Por eso escuece aún más escuchar a la ministra Mónica García decir que «el principal objetivo» del Gobierno de España respecto a la crisis sin precedentes que sufre Ceuta es que «los inmigrantes tengan un techo». Ojalá pusieran nuestros gobernantes el mismo énfasis en proveer de un techo a esos millones de ciudadanos que se parten el lomo cada día trabajando por cuatro duros y que ven cómo sus sueños de comprarse una casa, irse de vacaciones o darse ese capricho por el que tanto han luchado se esfuman porque se les va medio sueldo en pagar el alquiler, con suerte.. Aún más debe dolerle el asunto a los 80.000 ceutíes –los que viven allí legalmente, no los otros tantos que se colaron mientras el Gobierno no hacía nada, por incompetencia o colaboracionismo–, que ven cómo agosto se escapa sin que la normalidad –también la de verdad, no la que pregona la propaganda oficialista– regrese. Ni a la playa pueden ir, invadida por los miles de inmigrantes ilegales que permanecen en Ceuta. Pero para García y para Sánchez, las prioridades son otras. Y eso duele.
Le guste o no a Sánchez, tener un techo bajo el que cobijarse es una tortura y con él al timón no ha mejorado un ápice.
La vivienda es, con diferencia, el principal problema para los españoles. Para casi la mitad de los ciudadanos, acceder a una casa, ya sea comprarla o alquilarla, encabeza la lista de dolores de cabeza, según el CIS. El pseudo instituto de investigaciones sociológicas de Tezanos no da una cuando se trata de las citas con las urnas, pero de momento lo clava en cuanto a las preocupaciones de la gente se refiere.. Porque, le guste o no a Sánchez, tener un techo bajo el que cobijarse es una tortura y con él al timón no ha mejorado un ápice. Es más, ha empeorado hasta límites insospechados desde 2018, por muchas promesas vacías que haga, con cientos de miles de viviendas públicas en un cajón. Al menos él no tiene que preocuparse por eso de momento. Los ocho años que lleva ya en La Moncloa le han ahorrado el trauma de tener que pagar un «pisito» de su bolsillo. Pero el día que se le acabe el chollo, suponiendo que tuviera que ir en busca de vivienda –que no–, le daría un patatús al ver cómo ha cambiado el mercado inmobiliario desde que le movió la silla a Rajoy.. Alquilar una vivienda se lleva el 40% de los ingresos y comprarla el 30% –más el palo de la entrada–, pero en algunas partes de España ese porcentaje se dispara hasta límites prohibitivos. Emanciparse, que ya era complicado, es ahora una rara avis al alcance de unos pocos jóvenes, que ven con impotencia cómo los años pasan sin que ni el mercado laboral ni el inmobiliario les den una tregua.. Por eso escuece aún más escuchar a la ministra Mónica García decir que «el principal objetivo» del Gobierno de España respecto a la crisis sin precedentes que sufre Ceuta es que «los inmigrantes tengan un techo». Ojalá pusieran nuestros gobernantes el mismo énfasis en proveer de un techo a esos millones de ciudadanos que se parten el lomo cada día trabajando por cuatro duros y que ven cómo sus sueños de comprarse una casa, irse de vacaciones o darse ese capricho por el que tanto han luchado se esfuman porque se les va medio sueldo en pagar el alquiler, con suerte.. Aún más debe dolerle el asunto a los 80.000 ceutíes –los que viven allí legalmente, no los otros tantos que se colaron mientras el Gobierno no hacía nada, por incompetencia o colaboracionismo–, que ven cómo agosto se escapa sin que la normalidad –también la de verdad, no la que pregona la propaganda oficialista– regrese. Ni a la playa pueden ir, invadida por los miles de inmigrantes ilegales que permanecen en Ceuta. Pero para García y para Sánchez, las prioridades son otras. Y eso duele.
