En medio del escenario político nacional e internacional, con las importantes elecciones andaluzas del domingo; el hantavirus ya en el Gómez Ulla, y la muy grave situación en Oriente Medio, hacemos una pausa hoy. Para recordar que es 13 de mayo, una de las fiestas litúrgicas más celebradas en todo el mundo por parte de los católicos. Y de extraordinaria importancia para la historia de la humanidad del siglo XX y del actual siglo XXI. Se trata de la fiesta de la Virgen de Fátima, que tal día como hoy de 1917 efectuó la primera de sus seis apariciones a tres criaturas en esa aldea portuguesa situada a apenas una hora al norte de Lisboa.. Es de especial interés recordar que la Virgen vino en pleno desarrollo de la 1ª Guerra Mundial comenzada en 1914, y para evitar una «guerra mayor» –que sería la 2ª Guerra Mundial– si no había conversión, diciendo que «las guerras son consecuencia de los pecados de los hombres». Sabemos que no se le hizo ningún caso durante el periodo de los 20 años de «entreguerras» (1919/1939), y que precisamente han pasado a la historia como «los felices 20». Pero lo cierto es que además prometió una gracia muy especial para evitar esa guerra si esa conversión no se producía (como así sucedió) y que fue «la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón». Que debía ser efectuada por «el Papa en comunión con todos los obispos del mundo», que tampoco se hizo. Y sería en otro 13 de mayo cuando se producirá un hecho que evitó una catástrofe entre EEUU y la URSS, instalados en un clima de gran tensión política y militar.. En ese día de 1981, San Juan Pablo II sufrió un gravísimo atentado del que salvó la vida, según dijo él, «gracias a la Virgen», añadiendo que la coincidencia del día con la fiesta de Fátima no era una «mera» coincidencia, sino una advertencia para cumplir su mensaje de 1917. Lo dijo públicamente el 13 de mayo de 1982 al ir allí una vez recuperado del atentado, a darle las gracias y tomar conciencia de la necesidad de cumplir la Consagración pedida por Ella. La efectuará el 25 de marzo de 1984 ante una imagen suya traída expresamente de Fátima, en una Plaza de San Pedro abarrotada de fieles y gran número de obispos del mundo.. Los frutos fueron evidentes y con unas llamativas coincidencias entre sus fechas y otras de 1917. Desapareció primero el Muro de Berlín; y asimismo la URSS sin violencia alguna: fue el día de la Inmaculada Concepción, a cuyo Corazón Rusia le había sido consagrada.
Desapareció primero el Muro de Berlín; y asimismo la URSS sin violencia alguna: fue el día de la Inmaculada Concepción, a cuyo Corazón Rusia le había sido consagrada
En medio del escenario político nacional e internacional, con las importantes elecciones andaluzas del domingo; el hantavirus ya en el Gómez Ulla, y la muy grave situación en Oriente Medio, hacemos una pausa hoy. Para recordar que es 13 de mayo, una de las fiestas litúrgicas más celebradas en todo el mundo por parte de los católicos. Y de extraordinaria importancia para la historia de la humanidad del siglo XX y del actual siglo XXI. Se trata de la fiesta de la Virgen de Fátima, que tal día como hoy de 1917 efectuó la primera de sus seis apariciones a tres criaturas en esa aldea portuguesa situada a apenas una hora al norte de Lisboa.. Es de especial interés recordar que la Virgen vino en pleno desarrollo de la 1ª Guerra Mundial comenzada en 1914, y para evitar una «guerra mayor» –que sería la 2ª Guerra Mundial– si no había conversión, diciendo que «las guerras son consecuencia de los pecados de los hombres». Sabemos que no se le hizo ningún caso durante el periodo de los 20 años de «entreguerras» (1919/1939), y que precisamente han pasado a la historia como «los felices 20». Pero lo cierto es que además prometió una gracia muy especial para evitar esa guerra si esa conversión no se producía (como así sucedió) y que fue «la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón». Que debía ser efectuada por «el Papa en comunión con todos los obispos del mundo», que tampoco se hizo. Y sería en otro 13 de mayo cuando se producirá un hecho que evitó una catástrofe entre EEUU y la URSS, instalados en un clima de gran tensión política y militar.. En ese día de 1981, San Juan Pablo II sufrió un gravísimo atentado del que salvó la vida, según dijo él, «gracias a la Virgen», añadiendo que la coincidencia del día con la fiesta de Fátima no era una «mera» coincidencia, sino una advertencia para cumplir su mensaje de 1917. Lo dijo públicamente el 13 de mayo de 1982 al ir allí una vez recuperado del atentado, a darle las gracias y tomar conciencia de la necesidad de cumplir la Consagración pedida por Ella. La efectuará el 25 de marzo de 1984 ante una imagen suya traída expresamente de Fátima, en una Plaza de San Pedro abarrotada de fieles y gran número de obispos del mundo.. Los frutos fueron evidentes y con unas llamativas coincidencias entre sus fechas y otras de 1917. Desapareció primero el Muro de Berlín; y asimismo la URSS sin violencia alguna: fue el día de la Inmaculada Concepción, a cuyo Corazón Rusia le había sido consagrada.
