Subirse a un tren no debería dar miedo. Dos accidentes en menos de un año nos hacen cuestionarlo. El choque de trenes en Toledo nos dejó sin palabras. En medio del dolor, España volvió a demostrar algo extraordinario: su capacidad de unirse y ayudar. Cientos de personas acudieron a donar sangre, vecinos se desplazaron con sus propios coches para ayudar a trasladar heridos, los médicos madrileños suspendieron su huelga… De nuevo, España se arremanga y no duda en dar lo mejor de sí misma. La solidaridad de los ciudadanos es admirable. Y la responsabilidad, imprescindible.. Pedro Ruiz expresaba una indignación que muchos comparten: «Se pagan cada día más impuestos para tener más tragedias, más inseguridad, más crispación y vivir peor. La realidad es que cada día viven peor los que pagan los impuestos y mejor los que los cobran». Es una reflexión dura pero contundente, que nos lleva a preguntarnos si recibimos los servicios, la seguridad y las infraestructuras que merecemos.. Si España puede aprobar alrededor de 1.700 millones de euros en créditos reembolsables vinculados a proyectos ferroviarios en Marruecos, Egipto y Uzbekistán, también debemos exigir inversión en nuestras propias infraestructuras. Antes de comprometer recursos públicos en otros proyectos, que garanticen el mantenimiento, la prevención y la seguridad de los nuestros. No hay inversión más importante que la que protege lo más valioso: las personas y su tranquilidad.. No se trata de enfrentar países ni de utilizar el sufrimiento de las víctimas para alimentar trincheras políticas que solo nos debilitan, sino de exigir explicaciones, transparencia, prevención y todas las garantías posibles para que viajar en tren sea seguro.. Hoy, mi pensamiento está con las víctimas, sus familias y todos los heridos. Y mi gratitud, con quienes han corrido a ayudar sin dudarlo. Las tragedias nos unen.. Ojalá España recupere esa unión que fortalece la convivencia y nos beneficia en todos los sentidos. Y que nuestra bandera sea la humanidad.
La solidaridad de los ciudadanos es admirable. Y la responsabilidad, imprescindible
Subirse a un tren no debería dar miedo. Dos accidentes en menos de un año nos hacen cuestionarlo. El choque de trenes en Toledo nos dejó sin palabras. En medio del dolor, España volvió a demostrar algo extraordinario: su capacidad de unirse y ayudar. Cientos de personas acudieron a donar sangre, vecinos se desplazaron con sus propios coches para ayudar a trasladar heridos, los médicos madrileños suspendieron su huelga… De nuevo, España se arremanga y no duda en dar lo mejor de sí misma. La solidaridad de los ciudadanos es admirable. Y la responsabilidad, imprescindible.. Pedro Ruiz expresaba una indignación que muchos comparten: «Se pagan cada día más impuestos para tener más tragedias, más inseguridad, más crispación y vivir peor. La realidad es que cada día viven peor los que pagan los impuestos y mejor los que los cobran». Es una reflexión dura pero contundente, que nos lleva a preguntarnos si recibimos los servicios, la seguridad y las infraestructuras que merecemos.. Si España puede aprobar alrededor de 1.700 millones de euros en créditos reembolsables vinculados a proyectos ferroviarios en Marruecos, Egipto y Uzbekistán, también debemos exigir inversión en nuestras propias infraestructuras. Antes de comprometer recursos públicos en otros proyectos, que garanticen el mantenimiento, la prevención y la seguridad de los nuestros. No hay inversión más importante que la que protege lo más valioso: las personas y su tranquilidad.. No se trata de enfrentar países ni de utilizar el sufrimiento de las víctimas para alimentar trincheras políticas que solo nos debilitan, sino de exigir explicaciones, transparencia, prevención y todas las garantías posibles para que viajar en tren sea seguro.. Hoy, mi pensamiento está con las víctimas, sus familias y todos los heridos. Y mi gratitud, con quienes han corrido a ayudar sin dudarlo. Las tragedias nos unen.. Ojalá España recupere esa unión que fortalece la convivencia y nos beneficia en todos los sentidos. Y que nuestra bandera sea la humanidad.
