En 2022, con la invasión rusa de Ucrania recién iniciada, el Gobierno de Pedro Sánchez se sacó de la manga un paquete de supuestas medidas para ahorrar energía que obligaba a poner la calefacción a 19 grados y el aire acondicionado a 27. Fresquitos en invierno y sudando en verano, pero todo fuese por un bien superior común. Curioso, no obstante, viniendo de un gobernante que se caracteriza por un uso intensivo del Falcon, por decirlo suavemente. Desde marzo de 2021, la plataforma web falcondespega.es viene registrando el uso de estas aeronaves, con resultados muy llamativos, o no tanto a tenor del historial de Sánchez desde que llegó a su trono de La Moncloa. Ni tres semanas llevaba como presidente cuando movilizó dos Falcon para irse a un concierto de rock en Benicasim.. En los últimos cinco años, nuestro presidente se ha subido ya 373 veces a los distintos Falcon y Airbus oficiales, consumiendo más de tres millones de litros de queroseno y emitiendo a la atmósfera 8.700 toneladas de CO2. Según esta web, equivaldría a 814 años de un coche conduciendo sin parar o a casi 10.000 vuelos entre Madrid y Nueva York. Esto ha tenido un coste de más de tres millones de euros para el erario público. Si sumamos todos los miembros del Gobierno, la cuenta llega a 1.380 vuelos, con más de ocho millones de euros gastados en estos viajes. En resumen, lo ancho para los miembros del Consejo de Ministros y lo estrecho para los asfixiados –y hartos– contribuyentes. Y faltan por sumar todas sus «excursiones» entre 2018 y 2021. Fundamental también, por cierto, el «paseo» de dos horas del ministro Óscar Puente a Santander la semana pasada para hacerse una foto en la firma de un convenio ferroviario que él no tenía que rubricar.. Ahora, cuatro años después, el otoño que hoy comienza llega con una «gran» noticia: a falta de unos días para cerrar el cálculo del cuarto trimestre, la factura regulada del gas puede dispararse más de un 50%. Con esa cifra, muchos hogares van a implantar motu proprio en su termostato una medida similar a la impuesta por el Gobierno socialcomunista en 2022 para las empresas. La calefacción, lo justito, y si hay que ponerse una mantita, pues qué remedio quedará. A la fuerza ahorcan, viendo cómo el coste de la vida se desboca cada vez más y agranda sin cesar su brecha con unos salarios que ya no dan más de sí. Salvo en Moncloa y alrededores, donde con toda seguridad seguirán bien calentitos y quemando queroseno sin parar, como si no lo pagaran ellos.
En los últimos cinco años, nuestro presidente se ha subido ya 373 veces a los distintos Falcon y Airbus oficiales, consumiendo más de tres millones de litros de queroseno y emitiendo a la atmósfera 8.700 toneladas de CO2
En 2022, con la invasión rusa de Ucrania recién iniciada, el Gobierno de Pedro Sánchez se sacó de la manga un paquete de supuestas medidas para ahorrar energía que obligaba a poner la calefacción a 19 grados y el aire acondicionado a 27. Fresquitos en invierno y sudando en verano, pero todo fuese por un bien superior común. Curioso, no obstante, viniendo de un gobernante que se caracteriza por un uso intensivo del Falcon, por decirlo suavemente. Desde marzo de 2021, la plataforma web falcondespega.es viene registrando el uso de estas aeronaves, con resultados muy llamativos, o no tanto a tenor del historial de Sánchez desde que llegó a su trono de La Moncloa. Ni tres semanas llevaba como presidente cuando movilizó dos Falcon para irse a un concierto de rock en Benicasim.. En los últimos cinco años, nuestro presidente se ha subido ya 373 veces a los distintos Falcon y Airbus oficiales, consumiendo más de tres millones de litros de queroseno y emitiendo a la atmósfera 8.700 toneladas de CO2. Según esta web, equivaldría a 814 años de un coche conduciendo sin parar o a casi 10.000 vuelos entre Madrid y Nueva York. Esto ha tenido un coste de más de tres millones de euros para el erario público. Si sumamos todos los miembros del Gobierno, la cuenta llega a 1.380 vuelos, con más de ocho millones de euros gastados en estos viajes. En resumen, lo ancho para los miembros del Consejo de Ministros y lo estrecho para los asfixiados –y hartos– contribuyentes. Y faltan por sumar todas sus «excursiones» entre 2018 y 2021. Fundamental también, por cierto, el «paseo» de dos horas del ministro Óscar Puente a Santander la semana pasada para hacerse una foto en la firma de un convenio ferroviario que él no tenía que rubricar.. Ahora, cuatro años después, el otoño que hoy comienza llega con una «gran» noticia: a falta de unos días para cerrar el cálculo del cuarto trimestre, la factura regulada del gas puede dispararse más de un 50%. Con esa cifra, muchos hogares van a implantar motu proprio en su termostato una medida similar a la impuesta por el Gobierno socialcomunista en 2022 para las empresas. La calefacción, lo justito, y si hay que ponerse una mantita, pues qué remedio quedará. A la fuerza ahorcan, viendo cómo el coste de la vida se desboca cada vez más y agranda sin cesar su brecha con unos salarios que ya no dan más de sí. Salvo en Moncloa y alrededores, donde con toda seguridad seguirán bien calentitos y quemando queroseno sin parar, como si no lo pagaran ellos.
