Marta García empezó la temporada de verano con problemas. En abril, los dolores que tenía en las lumbares eran ya insoportables y tuvo que parar. La incertidumbre estaba ahí: era el año del Europeo de Birmingham, la preparación ya empezó del revés y pudo continuar al ritmo que su cuerpo le dejaba. Pero pasaron los días, las semanas, e iba recuperando las sensaciones. Empezó a liberarse. El Campeonato de España fue la prueba final: ya estaba. Por eso en la final de 5.000 del Europeo de Birmingham, en la presentación, mostraba una sonrisa enorme, con el gesto del corazón incluido. Y con esa actitud mejoró el puesto de hace dos años en Roma: pasó del bronce a la plata y lanzó un mensaje claro en Teledeporte: «Para toda España, hay que creérselo como en el Mundial».. Algo más de un cuarto de hora antes, esperaban las doce vueltas y media y otra duda: ¿carrera rápida o lenta? La respuesta no tardó en llegar: lenta. La kosovar Bakraçi fue la primera en tirar, pero era un brindis al sol y a mitad de prueba tuvo que abandonar. Marta se quedó en casi todo momento en mitad del grupo. «Me inspiró la carrera de los hombres. Sabía que tenía que guardar», admitió. Llegado el ecuador mandaba la monotonía: no pasaba nada, lo que hacía que todas las atletas estuvieran juntas, lo que a su vez tiene el peligro de que lleguen los golpes y los codazos. A los 2.700 metros Marta García hizo el primer movimiento y avivó el ritmo. Al paso por el 3.000, estaba al lado de la favorita, la italiana Battocletti, que apretó y rompió la carrera… Para después frenar y que volvieran las aglomeraciones. Las corredoras parecían un acordeón que no terminó de separarse hasta que la neerlandesa Koster cambió el ritmo de forma constante, cuando apenas quedaba un kilómetro. Marta García seguía ahí, al acecho. Al toque de campana había un grupo de diez y cuando quedaban 250 metros Battocletti demostró que es la más fuerte. Pero detrás se fue Marta García. Fueron oro y plata, respectivamente, sin discusión. El bronce se lo colgó otra italiana, Majori, mientras que María Forero entraba octava e Idaira Prieto, novena, para completar una gran actuación de España.
La fantástica fondista, que fue bronce hace dos años, logra la plata en 5.000 en el Europeo de Birmingham después de un verano con problemas
Marta García empezó la temporada de verano con problemas. En abril, los dolores que tenía en las lumbares eran ya insoportables y tuvo que parar. La incertidumbre estaba ahí: era el año del Europeo de Birmingham, la preparación ya empezó del revés y pudo continuar al ritmo que su cuerpo le dejaba. Pero pasaron los días, las semanas, e iba recuperando las sensaciones. Empezó a liberarse. El Campeonato de España fue la prueba final: ya estaba. Por eso en la final de 5.000 del Europeo de Birmingham, en la presentación, mostraba una sonrisa enorme, con el gesto del corazón incluido. Y con esa actitud mejoró el puesto de hace dos años en Roma: pasó del bronce a la plata y lanzó un mensaje claro en Teledeporte: «Para toda España, hay que creérselo como en el Mundial».. Algo más de un cuarto de hora antes, esperaban las doce vueltas y media y otra duda: ¿carrera rápida o lenta? La respuesta no tardó en llegar: lenta. La kosovar Bakraçi fue la primera en tirar, pero era un brindis al sol y a mitad de prueba tuvo que abandonar. Marta se quedó en casi todo momento en mitad del grupo. «Me inspiró la carrera de los hombres. Sabía que tenía que guardar», admitió. Llegado el ecuador mandaba la monotonía: no pasaba nada, lo que hacía que todas las atletas estuvieran juntas, lo que a su vez tiene el peligro de que lleguen los golpes y los codazos. A los 2.700 metros Marta García hizo el primer movimiento y avivó el ritmo. Al paso por el 3.000, estaba al lado de la favorita, la italiana Battocletti, que apretó y rompió la carrera… Para después frenar y que volvieran las aglomeraciones. Las corredoras parecían un acordeón que no terminó de separarse hasta que la neerlandesa Koster cambió el ritmo de forma constante, cuando apenas quedaba un kilómetro. Marta García seguía ahí, al acecho. Al toque de campana había un grupo de diez y cuando quedaban 250 metros Battocletti demostró que es la más fuerte. Pero detrás se fue Marta García. Fueron oro y plata, respectivamente, sin discusión. El bronce se lo colgó otra italiana, Majori, mientras que María Forero entraba octava e Idaira Prieto, novena, para completar una gran actuación de España.
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