Japón vuelve a situarse en la élite mundial de la educación y confirmarse como gran potencia educativa mientras muchos otros países, entre ellos España, se despeñan. Sus alumnos obtienen 538 puntos en ciencias, 525 en matemáticas y 503 en lectura, muy por encima de las medias de la OCDE, que se sitúa en 482, 463 y 461 puntos, respectivamente. ¿Pero qué hacen ellos que no hagan los demás? Tue Halgreen, analista de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, considera que parte de su éxito tiene que ver con una cuestión cultural vinculada al aprendizaje y al esfuerzo personal y que su receta educativa «no es fácil de replicar».
El experto de la OCDE asegura que en estos sistemas los niños «creen que, a través del trabajo duro, se puede aprender mucho», por eso «trabajan muy duro». Y añade que en los sistemas asiáticos que permanecen en la cima, «los padres invierten recursos y tiempo» en la educación de sus hijos, aunque no está demostrado que la implicación familiar sea por sí sola la causa del éxito japonés.
De igual modo, la figura del profesor está muy valorada. «Ser profesor se toma muy en serio y valioso». Además, «hay interés por el aprendizaje continuo. Es una cuestión cultural». PISA 2025 aporta además un dato llamativo sobre Japón y es que solo el 7% de los estudiantes dice que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 28% de media de la OCDE.
Los datos también sorprenden cuando se analiza el orden en el aula ya que solo un 7% de los japoneses asegura que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría de sus clases de ciencias, frente al 31% de la OCDE. Y apenas el 6% dice que sus compañeros no escuchan al profesor; en el conjunto de la OCDE son el 29%.
Y atendiendo a las cuestiones tecnológicas, sus alumnos utilizan dispositivos digitales para aprender en el colegio durante 1,7 horas diarias, exactamente la media de la OCDE, pero solo dedican 0,4 horas al ocio digital dentro del centro, frente a 1,1 horas de media. Además, únicamente el 27% utiliza semanalmente herramientas de inteligencia artificial para aprender, frente al 46% en la OCDE.
Por último, solo alrededor del 3% de los alumnos japoneses declaró haber faltado al menos un día completo durante las dos semanas anteriores a PISA, frente al 22% de la OCDE. El 6% se había saltado alguna clase, cuando la media internacional era del 24%, y el 18% había llegado tarde, frente al 50% de media. En Japón, el 89% alcanza al menos el nivel básico de competencia en ciencias, frente al 74% de la OCDE, y el 17% llega a los niveles de excelencia, más del doble que el promedio internacional del 7%.
Japón tampoco es perfecto. Sus resultados han retrocedido respecto a la edición anterior y PISA detecta problemas como la escasez percibida de profesores pero sigue manteniendo unos porcentajes muy amplios de alumnos excelentes (el 17%, una de las proporciones más altas de la OCDE).
Japón vuelve a situarse en la élite mundial de la educación y confirmarse como gran potencia educativa mientras muchos otros países, entre ellos España, se despeñan. Sus alumnos obtienen 538 puntos en ciencias, 525 en matemáticas y 503 en lectura, muy por encima de las medias de la OCDE, que se sitúa en 482, 463 y 461 puntos, respectivamente. ¿Pero qué hacen ellos que no hagan los demás? Tue Halgreen, analista de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, considera que parte de su éxito tiene que ver con una cuestión cultural vinculada al aprendizaje y al esfuerzo personal y que su receta educativa «no es fácil de replicar».. El experto de la OCDE asegura que en estos sistemas los niños «creen que, a través del trabajo duro, se puede aprender mucho», por eso «trabajan muy duro». Y añade que en los sistemas asiáticos que permanecen en la cima, «los padres invierten recursos y tiempo» en la educación de sus hijos, aunque no está demostrado que la implicación familiar sea por sí sola la causa del éxito japonés.. De igual modo, la figura del profesor está muy valorada. «Ser profesor se toma muy en serio y valioso». Además, «hay interés por el aprendizaje continuo. Es una cuestión cultural». PISA 2025 aporta además un dato llamativo sobre Japón y es que solo el 7% de los estudiantes dice que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 28% de media de la OCDE.. Los datos también sorprenden cuando se analiza el orden en el aula ya que solo un 7% de los japoneses asegura que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría de sus clases de ciencias, frente al 31% de la OCDE. Y apenas el 6% dice que sus compañeros no escuchan al profesor; en el conjunto de la OCDE son el 29%.. Y atendiendo a las cuestiones tecnológicas, sus alumnos utilizan dispositivos digitales para aprender en el colegio durante 1,7 horas diarias, exactamente la media de la OCDE, pero solo dedican 0,4 horas al ocio digital dentro del centro, frente a 1,1 horas de media. Además, únicamente el 27% utiliza semanalmente herramientas de inteligencia artificial para aprender, frente al 46% en la OCDE.. Por último, solo alrededor del 3% de los alumnos japoneses declaró haber faltado al menos un día completo durante las dos semanas anteriores a PISA, frente al 22% de la OCDE. El 6% se había saltado alguna clase, cuando la media internacional era del 24%, y el 18% había llegado tarde, frente al 50% de media. En Japón, el 89% alcanza al menos el nivel básico de competencia en ciencias, frente al 74% de la OCDE, y el 17% llega a los niveles de excelencia, más del doble que el promedio internacional del 7%.. Japón tampoco es perfecto. Sus resultados han retrocedido respecto a la edición anterior y PISA detecta problemas como la escasez percibida de profesores pero sigue manteniendo unos porcentajes muy amplios de alumnos excelentes (el 17%, una de las proporciones más altas de la OCDE).
Cultura del esfuerzo, familias implicadas, profesores respetados y menos distracción en las aulas forman parte de la receta asiática
Japón vuelve a situarse en la élite mundial de la educación y confirmarse como gran potencia educativa mientras muchos otros países, entre ellos España, se despeñan. Sus alumnos obtienen 538 puntos en ciencias, 525 en matemáticas y 503 en lectura, muy por encima de las medias de la OCDE, que se sitúa en 482, 463 y 461 puntos, respectivamente. ¿Pero qué hacen ellos que no hagan los demás? Tue Halgreen, analista de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, considera que parte de su éxito tiene que ver con una cuestión cultural vinculada al aprendizaje y al esfuerzo personal y que su receta educativa «no es fácil de replicar».. El experto de la OCDE asegura que en estos sistemas los niños «creen que, a través del trabajo duro, se puede aprender mucho», por eso «trabajan muy duro». Y añade que en los sistemas asiáticos que permanecen en la cima, «los padres invierten recursos y tiempo» en la educación de sus hijos, aunque no está demostrado que la implicación familiar sea por sí sola la causa del éxito japonés.. De igual modo, la figura del profesor está muy valorada. «Ser profesor se toma muy en serio y valioso». Además, «hay interés por el aprendizaje continuo. Es una cuestión cultural». PISA 2025 aporta además un dato llamativo sobre Japón y es que solo el 7% de los estudiantes dice que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 28% de media de la OCDE.. Los datos también sorprenden cuando se analiza el orden en el aula ya que solo un 7% de los japoneses asegura que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría de sus clases de ciencias, frente al 31% de la OCDE. Y apenas el 6% dice que sus compañeros no escuchan al profesor; en el conjunto de la OCDE son el 29%.. Y atendiendo a las cuestiones tecnológicas, sus alumnos utilizan dispositivos digitales para aprender en el colegio durante 1,7 horas diarias, exactamente la media de la OCDE, pero solo dedican 0,4 horas al ocio digital dentro del centro, frente a 1,1 horas de media. Además, únicamente el 27% utiliza semanalmente herramientas de inteligencia artificial para aprender, frente al 46% en la OCDE.. Por último, solo alrededor del 3% de los alumnos japoneses declaró haber faltado al menos un día completo durante las dos semanas anteriores a PISA, frente al 22% de la OCDE. El 6% se había saltado alguna clase, cuando la media internacional era del 24%, y el 18% había llegado tarde, frente al 50% de media. En Japón, el 89% alcanza al menos el nivel básico de competencia en ciencias, frente al 74% de la OCDE, y el 17% llega a los niveles de excelencia, más del doble que el promedio internacional del 7%.. Japón tampoco es perfecto. Sus resultados han retrocedido respecto a la edición anterior y PISA detecta problemas como la escasez percibida de profesores pero sigue manteniendo unos porcentajes muy amplios de alumnos excelentes (el 17%, una de las proporciones más altas de la OCDE).
