En unas semanas León XIV llegará a nuestro país. Desde 2011 ningún obispo de Roma lo hacía. Y como todas las visitas de sus predecesores se aguarda con entusiasmo en una sociedad mayoritariamente católica por su dimensión espiritual, social y cultural. Así que sería deseable que la estancia del Papa, sus intervenciones y sus gestos quedaran circunscritos a la órbita apostólica y doctrinal de la Iglesia en este mundo convulso de hoy. En la España de Sánchez no podemos dar nada por supuesto. Como informamos hoy, hay inquietud entre los organizadores del viaje, la Conferencia Episcopal y la propia Casa Real por la posible politización de los mensajes de León XIV en el marco de la polarización extrema del debate público español. Es una reacción lógica porque Pedro Sánchez ya lo hizo en la controversia de Trump con El Vaticano. Y no parece que la cautela y el respeto alumbren al presidente.
Hay inquietud por la posible politización de los mensajes de León XIV. Es una reacción lógica porque Pedro Sánchez ya lo hizo
En unas semanas León XIV llegará a nuestro país. Desde 2011 ningún obispo de Roma lo hacía. Y como todas las visitas de sus predecesores se aguarda con entusiasmo en una sociedad mayoritariamente católica por su dimensión espiritual, social y cultural. Así que sería deseable que la estancia del Papa, sus intervenciones y sus gestos quedaran circunscritos a la órbita apostólica y doctrinal de la Iglesia en este mundo convulso de hoy. En la España de Sánchez no podemos dar nada por supuesto. Como informamos hoy, hay inquietud entre los organizadores del viaje, la Conferencia Episcopal y la propia Casa Real por la posible politización de los mensajes de León XIV en el marco de la polarización extrema del debate público español. Es una reacción lógica porque Pedro Sánchez ya lo hizo en la controversia de Trump con El Vaticano. Y no parece que la cautela y el respeto alumbren al presidente.
