Hoy acaba la estación del verano y comienza la del otoño. Confiando en que sea el final de las olas de calor que este año le han acompañado intensamente por toda España, con temperaturas extremas no recordadas en los registros térmicos desde hace decenas de años. Y nuestro vecino marroquí tiene precisamente hoy elecciones legislativas, que al parecer algunos extremistas querrían celebrarlas con otra invasión, violando nuestra integridad territorial en Ceuta o Melilla. Como hicieron el pasado 30 de julio, coincidiendo con la Fiesta del Trono, fiesta nacional que conmemora el acceso al mismo por parte del monarca alauita en ejercicio, que ahora es Mohamed VI desde 1999. En esta ocasión, Sánchez y los suyos no van a poder alegar no haber sido informados debidamente, como sostienen (…) respecto a lo sucedido entonces, ya que la anunciada para hoy es conocida por todo el mundo. Al igual que en aquella ocasión, lo sabían decenas de miles de jóvenes que accedieron ilegalmente, por mar y tierra, a Ceuta. Mientras, al parecer, las autoridades marroquíes y las españolas no sabían nada, de análoga manera que sus respectivos servicios de información e inteligencia (sin más comentarios por ahora). Este domingo, celebrando la Fiesta de la Rosa del PSC en Gavá, como es sabido, Sánchez hizo una acusación especialmente importante por su gravedad. La dirigió nada menos que al Tribunal Supremo, acusándole de «socavar la democracia». El motivo, según él, es la decisión que ha adoptado el Tribunal de suspender cautelarmente el derecho al voto de los miles de «nietos de exiliados políticos» inscritos en el CERA, que se estiman en unos 400.000 desde las pasadas elecciones generales del 23 J. Lo que, en su opinión, significa establecer dos categorías de españoles: los que tienen derecho a votar y los que no poseen ese derecho. Quizás habría que recordarle la insólita situación de gran número de pequeñas localidades españolas donde el número de censados en el exterior iguala, e incluso supera ampliamente, al número de sus habitantes. Quienes no conocen en absoluto a esos «vecinos» que nunca han estado en su pueblo, y pueden decidir quiénes les gobiernan. Esas sí que son dos auténticas realidades de ciudadanos españoles, establecidas por el sanchismo para perpetrar un auténtico fraude electoral. Sobre la acusación referida de Sánchez al TS, es precisa una respuesta del CGPJ y del mismo Tribunal, que culmina una cascada de ataques y descalificaciones al Poder Judicial desde el Gobierno. Sin precedentes e incompatible con el respeto debido a la «separación de poderes», que es el fundamento de una auténtica democracia parlamentaria. Las «cloacas» de Leire y Ferraz, ahora a «cara descubierta» y en el Gobierno.
Es precisa una respuesta del CGPJ y del mismo Tribunal, que culmina una cascada de ataques y descalificaciones al Poder Judicial desde el Gobierno
Hoy acaba la estación del verano y comienza la del otoño. Confiando en que sea el final de las olas de calor que este año le han acompañado intensamente por toda España, con temperaturas extremas no recordadas en los registros térmicos desde hace decenas de años. Y nuestro vecino marroquí tiene precisamente hoy elecciones legislativas, que al parecer algunos extremistas querrían celebrarlas con otra invasión, violando nuestra integridad territorial en Ceuta o Melilla. Como hicieron el pasado 30 de julio, coincidiendo con la Fiesta del Trono, fiesta nacional que conmemora el acceso al mismo por parte del monarca alauita en ejercicio, que ahora es Mohamed VI desde 1999. En esta ocasión, Sánchez y los suyos no van a poder alegar no haber sido informados debidamente, como sostienen (…) respecto a lo sucedido entonces, ya que la anunciada para hoy es conocida por todo el mundo. Al igual que en aquella ocasión, lo sabían decenas de miles de jóvenes que accedieron ilegalmente, por mar y tierra, a Ceuta. Mientras, al parecer, las autoridades marroquíes y las españolas no sabían nada, de análoga manera que sus respectivos servicios de información e inteligencia (sin más comentarios por ahora). Este domingo, celebrando la Fiesta de la Rosa del PSC en Gavá, como es sabido, Sánchez hizo una acusación especialmente importante por su gravedad. La dirigió nada menos que al Tribunal Supremo, acusándole de «socavar la democracia». El motivo, según él, es la decisión que ha adoptado el Tribunal de suspender cautelarmente el derecho al voto de los miles de «nietos de exiliados políticos» inscritos en el CERA, que se estiman en unos 400.000 desde las pasadas elecciones generales del 23 J. Lo que, en su opinión, significa establecer dos categorías de españoles: los que tienen derecho a votar y los que no poseen ese derecho. Quizás habría que recordarle la insólita situación de gran número de pequeñas localidades españolas donde el número de censados en el exterior iguala, e incluso supera ampliamente, al número de sus habitantes. Quienes no conocen en absoluto a esos «vecinos» que nunca han estado en su pueblo, y pueden decidir quiénes les gobiernan. Esas sí que son dos auténticas realidades de ciudadanos españoles, establecidas por el sanchismo para perpetrar un auténtico fraude electoral. Sobre la acusación referida de Sánchez al TS, es precisa una respuesta del CGPJ y del mismo Tribunal, que culmina una cascada de ataques y descalificaciones al Poder Judicial desde el Gobierno. Sin precedentes e incompatible con el respeto debido a la «separación de poderes», que es el fundamento de una auténtica democracia parlamentaria. Las «cloacas» de Leire y Ferraz, ahora a «cara descubierta» y en el Gobierno.
