En segunda ronda, Jannik Sinner dijo adiós a Roland Garros. El italiano sufrió calambres, un golpe de calor, una visita al infierno ante Francisco Cerúndolo. Cuando dominaba por 6-3, 6-2 y 5-1 empezó la tortura. Con más de 30 grados en la central, el de San Cándido pidió auxilio médico. Acabó en vestuarios, en dos ocasiones, regresó, pero no volvió a estar ni de lejos cerca del Sinner habitual. Apenas se podía mover, jugaba andando, hacía amagos de vomitar… y Cerúndolo estaba a lo suyo. Remontó el 5-1 con seis juegos seguidos. Cedió un juego en el cuarto parcial y voló en el quinto para acabar con la aventura de Sinner en París. Sinner fuera por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 en tres horas y 36 minutos. La racha de 29 victorias seguidas, los títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, acabó en París.. La polémica empezó en la tarde del miércoles cuando se supo el programa de la quinta jornada. Jannik Sinner estaba programado para el primer turno de la central. Hubo quien aseguró que nunca en los últimos 25 años el número uno había abierto la jornada en la Philippe Chatrier. Y en las últimas 55 jornadas sólo en dos ocasiones, un partido masculino había abierto la central. Así que hubo quien pensaba que el programa se basaba en proteger al italiano y evitar las temperaturas salvajes que está viviendo estos días París.. Sinner liquidó los dos primeros sets con autoridad, 6-3 y 6-2, y cuando estaba a un paso de cerrar el tercero, 5-1, llegó un golpe de calor cuando el termómetro ya superaba los 30 grados en la central. Con el saque para cerrar el partido y 5-2, llegaron los calambres. El ataque de calor, los calambres, la deshidratación… acabaron con el italiano en los vestuarios cuando todavía dominaba el partido por 5-4. Solicitó la presencia de un médico y se fue a vestuarios. Regresó Sinner y se apuntó el argentino el tercer set con un jugador siendo incapaz de desplazarse.. La sensación térmica en pista cuando el partido se reanudó estaba por encima de los 35 grados. Y Sinner era un jugador que se defendía simplemente a «palazo» limpio. El de San Cándido trataba de acortar lo más posible los puntos para rebajar el esfuerzo. Con el italiano jugando al paso, Cerúndolo llegó a situarse con 1-3. Y Sinner era incapaz de moverse. Trataba de hacer estiramientos, llegó a tener bolas de «break», pero es que el número uno del mundo no era capaz de moverse. «Sé positivo» le decían desde su palco, pero es que el italiano apenas podía desplazarse. Cerúndolo se llevó el cuarto set por 6-1. El argentino no tuvo rival. Quedaba por ver si había milagro o no de Sinner. En el descanso, Jannik Sinner cogió un miniventilador y se lo acercó a la cara antes de volver a la pista.. Y es que la temperatura promedio en esta edición está 13 grados por encima de lo habitual en la Philippe Chatrier y alrededores. Cumplidas las tres horas de partido volvió Sinner con su servicio y dejó varios gestos de cara a la galería. Hizo un par de subidas a la red, cerró el puño dos veces después de ganar un punto… pero cedió su servicio y Cerúndolo se encontraba por delante en el comienzo del quinto. El mérito del argentino fue ser capaz de abstraerse a una situación tan atípica. Cerúndolo fue capaz de seguir a lo suyo, continuar su plan de partido como si enfrente no estuviera un jugador hiperdisminuido. Logró salvar dos bolas de «break» en el sexto juego gracias a un par de dejadas y enfiló el camino a tercera ronda en la mayor sorpresa en muchos años en París.
En segunda ronda, Jannik Sinner dijo adiós a Roland Garros. El italiano sufrió calambres, un golpe de calor, una visita al infierno ante Francisco Cerúndolo. Cuando dominaba por 6-3, 6-2 y 5-1 empezó la tortura. Con más de 30 grados en la central, el de San Cándido pidió auxilio médico. Acabó en vestuarios, en dos ocasiones, regresó, pero no volvió a estar ni de lejos cerca del Sinner habitual. Apenas se podía mover, jugaba andando, hacía amagos de vomitar… y Cerúndolo estaba a lo suyo. Remontó el 5-1 con seis juegos seguidos. Cedió un juego en el cuarto parcial y voló en el quinto para acabar con la aventura de Sinner en París. Sinner fuera por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 en tres horas y 36 minutos. La racha de 29 victorias seguidas, los títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, acabó en París.. La polémica empezó en la tarde del miércoles cuando se supo el programa de la quinta jornada. Jannik Sinner estaba programado para el primer turno de la central. Hubo quien aseguró que nunca en los últimos 25 años el número uno había abierto la jornada en la Philippe Chatrier. Y en las últimas 55 jornadas sólo en dos ocasiones, un partido masculino había abierto la central. Así que hubo quien pensaba que el programa se basaba en proteger al italiano y evitar las temperaturas salvajes que está viviendo estos días París.. Sinner liquidó los dos primeros sets con autoridad, 6-3 y 6-2, y cuando estaba a un paso de cerrar el tercero, 5-1, llegó un golpe de calor cuando el termómetro ya superaba los 30 grados en la central. Con el saque para cerrar el partido y 5-2, llegaron los calambres. El ataque de calor, los calambres, la deshidratación… acabaron con el italiano en los vestuarios cuando todavía dominaba el partido por 5-4. Solicitó la presencia de un médico y se fue a vestuarios. Regresó Sinner y se apuntó el argentino el tercer set con un jugador siendo incapaz de desplazarse.. La sensación térmica en pista cuando el partido se reanudó estaba por encima de los 35 grados. Y Sinner era un jugador que se defendía simplemente a «palazo» limpio. El de San Cándido trataba de acortar lo más posible los puntos para rebajar el esfuerzo. Con el italiano jugando al paso, Cerúndolo llegó a situarse con 1-3. Y Sinner era incapaz de moverse. Trataba de hacer estiramientos, llegó a tener bolas de «break», pero es que el número uno del mundo no era capaz de moverse. «Sé positivo» le decían desde su palco, pero es que el italiano apenas podía desplazarse. Cerúndolo se llevó el cuarto set por 6-1. El argentino no tuvo rival. Quedaba por ver si había milagro o no de Sinner. En el descanso, Jannik Sinner cogió un miniventilador y se lo acercó a la cara antes de volver a la pista.. Y es que la temperatura promedio en esta edición está 13 grados por encima de lo habitual en la Philippe Chatrier y alrededores. Cumplidas las tres horas de partido volvió Sinner con su servicio y dejó varios gestos de cara a la galería. Hizo un par de subidas a la red, cerró el puño dos veces después de ganar un punto… pero cedió su servicio y Cerúndolo se encontraba por delante en el comienzo del quinto. El mérito del argentino fue ser capaz de abstraerse a una situación tan atípica. Cerúndolo fue capaz de seguir a lo suyo, continuar su plan de partido como si enfrente no estuviera un jugador hiperdisminuido. Logró salvar dos bolas de «break» en el sexto juego gracias a un par de dejadas y enfiló el camino a tercera ronda en la mayor sorpresa en muchos años en París.
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