En una entrevista de trabajo, responder correctamente a las preguntas del reclutador no es suficiente para destacar frente al resto de candidatos. Existe otro momento que puede resultar decisivo y que muchos aspirantes afrontan sin darle demasiada importancia: cuando el entrevistador termina sus preguntas y plantea si el candidato quiere saber algo más.
Para Farah Sharghi, exreclutadora de compañías como Google, Uber y The New York Times, ese instante ofrece una oportunidad especialmente valiosa. La especialista ha explicado a CNBC que, llegados a ese punto, normalmente ya ha podido hacerse una idea de las capacidades y experiencia del candidato. Lo que busca entonces es conocer algo diferente: su manera de pensar y de enfrentarse a los problemas.
Por eso, considera que las preguntas genéricas sobre el ambiente de trabajo, las posibilidades de promoción o las funciones del puesto no son necesariamente las que más ayudan a destacar. En su experiencia, los candidatos que más le llamaban la atención eran aquellos que intentaban averiguar cuál era el verdadero problema que la empresa pretendía solucionar con esa contratación.
La pregunta que puede cambiar una entrevista
Entre todas las cuestiones que podía recibir, Sharghi destaca una por encima de las demás: «¿Qué es lo que está roto ahora mismo y queréis que esta persona arregle?«.
La pregunta permite al candidato cambiar el enfoque habitual de la entrevista. En lugar de limitarse a demostrar que reúne los requisitos del puesto, muestra interés por conocer qué necesita realmente la empresa y qué se espera de la persona que finalmente sea contratada.
Para la exreclutadora, plantearlo desde una actitud humilde y con ganas de aprender transmite una idea importante: el aspirante no está pensando únicamente en conseguir el puesto, sino también en qué puede aportar una vez incorporado.
Además, conocer esa respuesta puede ayudar al candidato a explicar mejor durante la entrevista cómo su experiencia, sus conocimientos o sus habilidades podrían servir para afrontar ese problema concreto.
Otras preguntas que impresionan a los reclutadores
Sharghi también recomienda aprovechar los últimos minutos de la entrevista para obtener información que normalmente no aparece en la descripción de una oferta de empleo.
Una de las preguntas que propone es: «Dentro de un año, ¿qué tendría que pasar para que consideraran que esta contratación fue un éxito?«. Con ella, el candidato demuestra que está interesado en los resultados y, al mismo tiempo, obtiene una referencia clara sobre los objetivos que tendría que alcanzar si consigue el puesto.
Otra opción consiste en preguntar: «¿Qué persona del equipo desearíais poder clonar?». La respuesta puede revelar qué cualidades, comportamientos o habilidades son especialmente valorados dentro de la empresa.
También resulta interesante plantear: «¿Qué parte de este trabajo suele subestimar la gente?«. Según la especialista, esta cuestión permite descubrir cuáles son las dificultades reales del puesto y qué aspectos pueden resultar más exigentes una vez que el trabajador se incorpora.
En definitiva, el consejo de la exreclutadora pasa por no considerar la última pregunta de una entrevista como un simple trámite. Ese momento puede servir para demostrar curiosidad, capacidad de análisis y orientación hacia los resultados.
En lugar de terminar la conversación preguntando únicamente por las condiciones del puesto, el candidato puede utilizar esos últimos minutos para demostrar que ya está pensando como alguien que podría formar parte del equipo.
En una entrevista de trabajo, responder correctamente a las preguntas del reclutador no es suficiente para destacar frente al resto de candidatos. Existe otro momento que puede resultar decisivo y que muchos aspirantes afrontan sin darle demasiada importancia: cuando el entrevistador termina sus preguntas y plantea si el candidato quiere saber algo más.. Para Farah Sharghi, exreclutadora de compañías como Google, Uber y The New York Times, ese instante ofrece una oportunidad especialmente valiosa. La especialista ha explicado a CNBC que, llegados a ese punto, normalmente ya ha podido hacerse una idea de las capacidades y experiencia del candidato. Lo que busca entonces es conocer algo diferente: su manera de pensar y de enfrentarse a los problemas.. Por eso, considera que las preguntas genéricas sobre el ambiente de trabajo, las posibilidades de promoción o las funciones del puesto no son necesariamente las que más ayudan a destacar. En su experiencia, los candidatos que más le llamaban la atención eran aquellos que intentaban averiguar cuál era el verdadero problema que la empresa pretendía solucionar con esa contratación.. La pregunta que puede cambiar una entrevista. Entre todas las cuestiones que podía recibir, Sharghi destaca una por encima de las demás: «¿Qué es lo que está roto ahora mismo y queréis que esta persona arregle?».. La pregunta permite al candidato cambiar el enfoque habitual de la entrevista. En lugar de limitarse a demostrar que reúne los requisitos del puesto, muestra interés por conocer qué necesita realmente la empresa y qué se espera de la persona que finalmente sea contratada.. Para la exreclutadora, plantearlo desde una actitud humilde y con ganas de aprender transmite una idea importante: el aspirante no está pensando únicamente en conseguir el puesto, sino también en qué puede aportar una vez incorporado.. Además, conocer esa respuesta puede ayudar al candidato a explicar mejor durante la entrevista cómo su experiencia, sus conocimientos o sus habilidades podrían servir para afrontar ese problema concreto.. Otras preguntas que impresionan a los reclutadores. Sharghi también recomienda aprovechar los últimos minutos de la entrevista para obtener información que normalmente no aparece en la descripción de una oferta de empleo.. Una de las preguntas que propone es: «Dentro de un año, ¿qué tendría que pasar para que consideraran que esta contratación fue un éxito?». Con ella, el candidato demuestra que está interesado en los resultados y, al mismo tiempo, obtiene una referencia clara sobre los objetivos que tendría que alcanzar si consigue el puesto.. Otra opción consiste en preguntar: «¿Qué persona del equipo desearíais poder clonar?». La respuesta puede revelar qué cualidades, comportamientos o habilidades son especialmente valorados dentro de la empresa.. También resulta interesante plantear: «¿Qué parte de este trabajo suele subestimar la gente?». Según la especialista, esta cuestión permite descubrir cuáles son las dificultades reales del puesto y qué aspectos pueden resultar más exigentes una vez que el trabajador se incorpora.. En definitiva, el consejo de la exreclutadora pasa por no considerar la última pregunta de una entrevista como un simple trámite. Ese momento puede servir para demostrar curiosidad, capacidad de análisis y orientación hacia los resultados.. En lugar de terminar la conversación preguntando únicamente por las condiciones del puesto, el candidato puede utilizar esos últimos minutos para demostrar que ya está pensando como alguien que podría formar parte del equipo.
Para Farah Sharghi, exreclutadora de compañías como Google, Uber y The New York Times, existe un instante ofrece una oportunidad especialmente valiosa
En una entrevista de trabajo, responder correctamente a las preguntas del reclutador no es suficiente para destacar frente al resto de candidatos. Existe otro momento que puede resultar decisivo y que muchos aspirantes afrontan sin darle demasiada importancia: cuando el entrevistador termina sus preguntas y plantea si el candidato quiere saber algo más.. Para Farah Sharghi, exreclutadora de compañías como Google, Uber y The New York Times, ese instante ofrece una oportunidad especialmente valiosa. La especialista ha explicado a CNBC que, llegados a ese punto, normalmente ya ha podido hacerse una idea de las capacidades y experiencia del candidato. Lo que busca entonces es conocer algo diferente: su manera de pensar y de enfrentarse a los problemas.. Por eso, considera que las preguntas genéricas sobre el ambiente de trabajo, las posibilidades de promoción o las funciones del puesto no son necesariamente las que más ayudan a destacar. En su experiencia, los candidatos que más le llamaban la atención eran aquellos que intentaban averiguar cuál era el verdadero problema que la empresa pretendía solucionar con esa contratación.. La pregunta que puede cambiar una entrevista. Entre todas las cuestiones que podía recibir, Sharghi destaca una por encima de las demás: «¿Qué es lo que está roto ahora mismo y queréis que esta persona arregle?».. La pregunta permite al candidato cambiar el enfoque habitual de la entrevista. En lugar de limitarse a demostrar que reúne los requisitos del puesto, muestra interés por conocer qué necesita realmente la empresa y qué se espera de la persona que finalmente sea contratada.. Para la exreclutadora, plantearlo desde una actitud humilde y con ganas de aprender transmite una idea importante: el aspirante no está pensando únicamente en conseguir el puesto, sino también en qué puede aportar una vez incorporado.. Además, conocer esa respuesta puede ayudar al candidato a explicar mejor durante la entrevista cómo su experiencia, sus conocimientos o sus habilidades podrían servir para afrontar ese problema concreto.. Otras preguntas que impresionan a los reclutadores. Sharghi también recomienda aprovechar los últimos minutos de la entrevista para obtener información que normalmente no aparece en la descripción de una oferta de empleo.. Una de las preguntas que propone es: «Dentro de un año, ¿qué tendría que pasar para que consideraran que esta contratación fue un éxito?». Con ella, el candidato demuestra que está interesado en los resultados y, al mismo tiempo, obtiene una referencia clara sobre los objetivos que tendría que alcanzar si consigue el puesto.. Otra opción consiste en preguntar: «¿Qué persona del equipo desearíais poder clonar?». La respuesta puede revelar qué cualidades, comportamientos o habilidades son especialmente valorados dentro de la empresa.. También resulta interesante plantear: «¿Qué parte de este trabajo suele subestimar la gente?». Según la especialista, esta cuestión permite descubrir cuáles son las dificultades reales del puesto y qué aspectos pueden resultar más exigentes una vez que el trabajador se incorpora.. En definitiva, el consejo de la exreclutadora pasa por no considerar la última pregunta de una entrevista como un simple trámite. Ese momento puede servir para demostrar curiosidad, capacidad de análisis y orientación hacia los resultados.. En lugar de terminar la conversación preguntando únicamente por las condiciones del puesto, el candidato puede utilizar esos últimos minutos para demostrar que ya está pensando como alguien que podría formar parte del equipo.
