El nuevo primer ministro quiere dar prioridad a la política nacional frente a la exterior
Andy Burnham ha demostrado hasta ahora que tiene un gran olfato político. La prioridad, como ha dejado claro, va a ser la política nacional, y las pocas pistas que ha dado sobre cuál será su estrategia internacional sugieren que no cambiará mucho la senda trazada por su predecesor, Keir Starmer. Pero antes de poner un pie este lunes en Downing Street, ya ha dado un golpe de efecto en la cuestión que más inquietud y recelo ha provocado entre los afiliados y votantes laboristas durante los últimos años.El ala más progresista del partido se frustró enormemente ante la tibieza de la primera reacción de Keir Starmer ante la ofensiva israelí en Gaza. El entonces primer ministro llegó a justificar que el Gobierno de Benjamín Netanyahu cortara el agua y la electricidad en la Franja como táctica de presión.“Sé que muchos creen que mi partido no reaccionó bien al inicio de la ofensiva militar de Israel en Gaza y pido disculpas por ello. La respuesta no fue lo suficientemente buena. Debemos mejorar”, ha dicho Burnham, en una enmienda total a Starmer. “Tenemos que elevar la presión sobre el Gobierno de Israel (…) Fuimos muy lentos en exigir un alto el fuego”, ha lamentado.Pero esta primera declaración sobre un asunto tan espinoso ha servido también para revelar que el nuevo primer ministro del Reino Unido es más calculador de lo que aparenta. En todo momento ha evitado definir como genocidio lo ocurrido en Palestina, y se ha limitado a hablar de “crímenes de guerra”, para dejar en manos de los tribunales internacionales la definición legal de ese conflicto.La relación con EuropaAlgo similar puede ocurrir con las relaciones entre el Reino Unido y Europa. Bruselas decidió de modo unilateral retrasar la cumbre bilateral prevista para el 22 de julio, justo después de que Starmer anunciara su dimisión. Todavía no hay fecha definida para esa cita, en la que estaban previstos avances en asuntos como la movilidad juvenil o la relajación de los controles aduaneros fitosanitarios. Nada especialmente ambicioso, pero que respondía a la prioridad fijada por aquel Gobierno británico, que, aunque tarde, entendió que el único modo de avivar una economía aletargada era impulsar sin complejos un mayor acercamiento con su principal socio comercial.Burnham, partidario abierto hasta hace poco de una futura reincorporación del Reino Unido a la UE, ha decidido ahora, como su predecesor, aparcar el asunto en un lugar discreto. Apenas mencionó el asunto durante la campaña de la elección parcial de Makerfield, donde compitió para lograr el necesario escaño de diputado que le permitió luego concurrir a las primarias y arrebatar el puesto a Starmer. Y, como este último, también ha atado sus decisiones sobre Europa a las líneas rojas del manifiesto electoral de 2024: no al espacio aduanero común, no al regreso al mercado interior y no al libre movimiento de personas.“Quiero consolidar el progreso alcanzado hasta la fecha en
Andy Burnham ha demostrado hasta ahora que tiene un gran olfato político. La prioridad, como ha dejado claro, va a ser la política nacional, y las pocas pistas que ha dado sobre cuál será su estrategia internacional sugieren que no cambiará mucho la senda trazada por su predecesor, Keir Starmer. Pero antes de poner un pie este lunes en Downing Street, ya ha dado un golpe de efecto en la cuestión que más inquietud y recelo ha provocado entre los afiliados y votantes laboristas durante los últimos años.Seguir leyendo
