La crisis diplomática entre España e Italia se recrudece: el Gobierno ha decidido elevar el tono ante Roma después de que el Ejecutivo de Giorgia Meloni introdujera la semana pasada controles en frontera a los ciudadanos provenientes de España por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. El Ejecutivo español responde ahora con dureza y advierte al Gobierno italiano de que, si no retira estas restricciones antes de este domingo, “España se verá obligada a adoptar medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos”. Solo el año pasado, más de 11 millones de personas viajaron a España desde Italia en avión, según los datos recopilados por Aena.. Seguir leyendo
La crisis diplomática entre España e Italia se recrudece: el Gobierno ha decidido elevar el tono ante Roma después de que el Ejecutivo de Giorgia Meloni introdujera la semana pasada controles en frontera a los ciudadanos provenientes de España por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. El Ejecutivo español responde ahora con dureza y advierte al Gobierno italiano de que, si no retira estas restricciones antes de este domingo, “España se verá obligada a adoptar medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos”. Solo el año pasado, más de 11 millones de personas viajaron a España desde Italia en avión, según los datos recopilados por Aena.. El 31 de julio, Italia anunció que suspendía el tratado de libre circulación de personas en Europa, conocido como Acuerdo Schengen. “Se trata de una medida extraordinaria para salvaguardar la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestra nación”, señaló entonces Meloni. En un comunicado publicado este viernes, el Ejecutivo señala que las medidas tomadas por Roma no tienen “precedentes en la historia reciente”, se adoptaron “sin aviso previo, de forma unilateral y con argumentos espurios que no se ajustan ni al Código de Fronteras Schengen ni a la verdad”.. El Gobierno señala, en primer lugar, que “ninguno de los migrantes que accedieron de forma irregular a Ceuta la semana pasada pudo ni puede entrar libremente al espacio Schengen porque la ciudad autónoma de Ceuta tiene un régimen especial en el mismo”. Y añade que “la práctica totalidad de ellos ya han retornado a Marruecos”. Según las cifras de Interior, expuestas este martes por el ministro Fernando Grande-Marlaska, en Ceuta entraron irregularmente la semana pasada unas 72.000 personas, de las cuales ya han salido unas 70.000.. Pero el comunicado no se queda ahí. La Moncloa agrava el tono, tras días de reproches moderados —sostenidos fundamentalmente por el titular de Exteriores, José Manuel Albares, que el jueves pasado convocó al embajador italiano— y señala que Italia es, según Frontex (la agencia fronteriza comunitaria), el Estado miembro que más cruces irregulares ha registrado en los últimos años, “con cifras que han llegado a duplicar las de España”. Además, subraya que, desde 2022, Roma incumple el Reglamento de Dublín —que establece qué país es competente para las peticiones de asilo—, “generando una carga adicional de la presión migratoria al resto de Estados miembros”. “A pesar de lo anterior, España nunca ha introducido controles para Italia”, subraya el Gobierno: “De hecho, siempre se ha mostrado solidaria con ella, acogiendo parte de los migrantes que llegaron a Lampedusa en 2023 y abriendo sus puertos de forma recurrente a migrantes que son rescatados en la ruta del Mediterráneo central”.. Este lunes, Albares reprochaba su actitud a Italia y a otros socios comunitarios, como Finlandia, su respuesta ante la crisis: “Ha habido países, Estados y gobiernos que no han estado a la altura. El Gobierno italiano es uno de ellos”. El jefe de la diplomacia española recordó crisis repetitivas en la isla de Lampedusa y llegó a afirmar que Italia había estado en algún momento “absolutamente inundada de inmigrantes irregulares”, recordando que España “siempre ha sido solidaria política y en los hechos”.. El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, respondió entonces a su homólogo español —aunque afirmó que no respondía a Albares, “sino a los números”— en una publicación en la red social X. Tajani resaltó que la inmigración irregular ha descendido en Italia un 60% desde 2023 y presumió de que el pacto de la UE sobre asilo y migración tiene “una marcada impronta italiana, en el surco de la enseñanza de Silvio Berlusconi y de los gobiernos por él guiados”. Además, el responsable de política exterior del Ejecutivo de Giorgia Meloni defendió la suspensión del tratado Schengen, una decisión “correcta”, “respaldada por 21 países europeos” y “en línea con los tratados”.. Un día después de este cruce, el martes, el ministro de Interior italiano, Matteo Piantedosi, trató de rebajar las tensiones con Madrid tras la reunión de ministros del Interior de la Unión Europea, y aseguró que el restablecimiento temporal de los controles en las fronteras aéreas y marítimas italianas no está dirigido contra España, sino que responde a razones de seguridad y gestión de los flujos migratorios. “Se trata de una medida de carácter preventivo y organizativo, destinada a salvaguardar la seguridad nacional y la solidez de todo el sistema europeo de controles en un momento de gran presión, tal y como ha ocurrido en muchísimos otros casos”, señaló en la reunión con sus homólogos europeos. Y trasladó al Gobierno español la “sincera solidaridad de Italia”.. No ha sido suficiente para apaciguar las aguas. “Confiamos en que el europeísmo, el sentido común y la buena fe se impongan”, concluye el comunicado de La Moncloa: “Los gobiernos están para impulsar el entendimiento entre países y el interés general de sus poblaciones, no para crear fracturas y conflictos estériles impulsados por motivaciones electorales internas”. Roma tiene hasta “que concluya el domingo 9 de agosto” para poner fin a los controles y tratar “a los españoles como al resto de ciudadanos europeos”.
El Ejecutivo manda un ultimátum a Meloni y aplicará medidas recíprocas a partir de este domingo si Roma no acaba con las restricciones
