La tarifa regulada del gas se actualiza con carácter trimestral, por lo que los importes fijados para este periodo ya se encuentran en vigor
Con la llegada de los meses más fríos del año, la calefacción vuelve a convertirse en uno de los principales gastos a los que deben hacer frente los hogares. En el caso de quienes utilizan gas, este invierno estará marcado además por la nueva actualización de la Tarifa de Último Recurso (TUR), cuyos precios cambiaron el pasado 1 de octubre.. La tarifa regulada del gas se actualiza con carácter trimestral, por lo que los importes fijados para este periodo ya se encuentran en vigor. En el caso de la TUR.2, destinada a viviendas cuyo consumo anual se encuentra por encima de 5.000 kWh y llega hasta los 15.000 kWh, el término fijo es ahora de 8,17 euros al mes, mientras que el término variable se sitúa en 5,042762 céntimos por kWh, sin impuestos.. Los precios actuales suponen un incremento respecto al trimestre comprendido entre julio y septiembre. Durante ese periodo, los consumidores de TUR.2 pagaban un término variable de 4,119908 céntimos por kWh y un término fijo de 8,11 euros mensuales.. Este cambio se produce en un contexto especialmente relevante para las familias que dependen del gas para calentar sus viviendas. A finales de septiembre, el Gobierno estableció de forma temporal un límite al aumento del precio de la materia prima empleado en el cálculo de la TUR. De cara a la revisión de octubre, la subida no podía superar el 35% en comparación con el valor utilizado en junio. Para enero de 2027, el límite se situará en el 15% respecto al término aplicado en octubre.. La OCU considera que esta medida ha permitido contener parte del impacto de la subida a corto plazo, aunque señala que una parte de ese coste tendrá que compensarse posteriormente. Sus cálculos apuntan a que una vivienda con calefacción de gas y un consumo de 9.000 kWh podría afrontar una factura cercana a los 700 euros anuales. Sin este mecanismo de contención, el importe habría rondado los 900 euros.. El consejo del IDAE para gastar menos en calefacción. Más allá de la evolución del precio del gas, el importe final de la factura también está condicionado por la cantidad de energía que consume cada hogar. Para reducir ese gasto, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) aconseja mantener la temperatura interior en torno a 20-21 ºC cuando haya personas en casa y recurrir a ropa adecuada para combatir el frío.. Una de las recomendaciones que más puede llamar la atención es la relacionada con el termostato. Según el organismo, cada grado que se incrementa la temperatura aumenta aproximadamente un 7% el consumo energético, además del gasto asociado a la calefacción y las emisiones de CO₂. Por ello, elevar considerablemente la temperatura con la intención de conseguir que una vivienda se caliente más rápido puede acabar disparando el consumo.. Eso sí, este porcentaje no implica que reducir un grado vaya a traducirse necesariamente en un 7% menos en la factura total del gas, ya que el recibo incluye otros elementos como los términos fijos, los impuestos y diferentes conceptos adicionales. El dato hace referencia al efecto sobre el consumo destinado a climatización.. El IDAE aconseja igualmente apagar la calefacción durante la noche. Mientras se duerme, el organismo considera que no es necesario conservar la misma temperatura que durante las horas de actividad, especialmente si se utiliza ropa de cama adecuada. En estos casos, puede ser suficiente con mantener el hogar entre 15-17 ºC. Cuando el aislamiento de la vivienda es especialmente deficiente, una opción es mantener el termostato durante la noche en ese rango.. También resulta importante ajustar el funcionamiento de la calefacción a las horas en las que realmente se utiliza la vivienda. En lugar de dejarla encendida durante todo el día, aunque no haya nadie en casa, el IDAE recomienda adaptarla al horario de ocupación y programar su puesta en marcha para que la vivienda alcance una temperatura confortable antes de que regresen sus habitantes.. Ventilar unos minutos y bajar las persianas. Otro factor que puede influir en el gasto energético es la forma en la que se ventila la vivienda durante el invierno. El IDAE recomienda abrir las ventanas durante unos minutos para renovar el aire, procurando que este proceso sea lo más breve posible para evitar una pérdida innecesaria de calor.. Una vez finalizada la ventilación, conviene cerrar las ventanas antes de poner en marcha la calefacción. De esta manera se evita que el sistema tenga que trabajar durante más tiempo para recuperar la temperatura perdida.. Durante la noche también puede ser útil bajar las persianas, ya que esta medida contribuye a limitar la pérdida de calor hacia el exterior. Las cortinas, por su parte, pueden ayudar a reducir la sensación de frío que llega desde los cristales de las ventanas, un fenómeno que el IDAE relaciona con el denominado efecto de «pared fría».
Con la llegada de los meses más fríos del año, la calefacción vuelve a convertirse en uno de los principales gastos a los que deben hacer frente los hogares. En el caso de quienes utilizan gas, este invierno estará marcado además por la nueva actualización de la Tarifa de Último Recurso (TUR), cuyos precios cambiaron el pasado 1 de octubre.. La tarifa regulada del gas se actualiza con carácter trimestral, por lo que los importes fijados para este periodo ya se encuentran en vigor. En el caso de la TUR.2, destinada a viviendas cuyo consumo anual se encuentra por encima de 5.000 kWh y llega hasta los 15.000 kWh, el término fijo es ahora de 8,17 euros al mes, mientras que el término variable se sitúa en 5,042762 céntimos por kWh, sin impuestos.. Los precios actuales suponen un incremento respecto al trimestre comprendido entre julio y septiembre. Durante ese periodo, los consumidores de TUR.2 pagaban un término variable de 4,119908 céntimos por kWh y un término fijo de 8,11 euros mensuales.. Este cambio se produce en un contexto especialmente relevante para las familias que dependen del gas para calentar sus viviendas. A finales de septiembre, el Gobierno estableció de forma temporal un límite al aumento del precio de la materia prima empleado en el cálculo de la TUR. De cara a la revisión de octubre, la subida no podía superar el 35% en comparación con el valor utilizado en junio. Para enero de 2027, el límite se situará en el 15% respecto al término aplicado en octubre.. La OCU considera que esta medida ha permitido contener parte del impacto de la subida a corto plazo, aunque señala que una parte de ese coste tendrá que compensarse posteriormente. Sus cálculos apuntan a que una vivienda con calefacción de gas y un consumo de 9.000 kWh podría afrontar una factura cercana a los 700 euros anuales. Sin este mecanismo de contención, el importe habría rondado los 900 euros.. El consejo del IDAE para gastar menos en calefacción. Más allá de la evolución del precio del gas, el importe final de la factura también está condicionado por la cantidad de energía que consume cada hogar. Para reducir ese gasto, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) aconseja mantener la temperatura interior en torno a 20-21 ºC cuando haya personas en casa y recurrir a ropa adecuada para combatir el frío.. Una de las recomendaciones que más puede llamar la atención es la relacionada con el termostato. Según el organismo, cada grado que se incrementa la temperatura aumenta aproximadamente un 7% el consumo energético, además del gasto asociado a la calefacción y las emisiones de CO₂. Por ello, elevar considerablemente la temperatura con la intención de conseguir que una vivienda se caliente más rápido puede acabar disparando el consumo.. Eso sí, este porcentaje no implica que reducir un grado vaya a traducirse necesariamente en un 7% menos en la factura total del gas, ya que el recibo incluye otros elementos como los términos fijos, los impuestos y diferentes conceptos adicionales. El dato hace referencia al efecto sobre el consumo destinado a climatización.. El IDAE aconseja igualmente apagar la calefacción durante la noche. Mientras se duerme, el organismo considera que no es necesario conservar la misma temperatura que durante las horas de actividad, especialmente si se utiliza ropa de cama adecuada. En estos casos, puede ser suficiente con mantener el hogar entre 15-17 ºC. Cuando el aislamiento de la vivienda es especialmente deficiente, una opción es mantener el termostato durante la noche en ese rango.. También resulta importante ajustar el funcionamiento de la calefacción a las horas en las que realmente se utiliza la vivienda. En lugar de dejarla encendida durante todo el día, aunque no haya nadie en casa, el IDAE recomienda adaptarla al horario de ocupación y programar su puesta en marcha para que la vivienda alcance una temperatura confortable antes de que regresen sus habitantes.. Ventilar unos minutos y bajar las persianas. Otro factor que puede influir en el gasto energético es la forma en la que se ventila la vivienda durante el invierno. El IDAE recomienda abrir las ventanas durante unos minutos para renovar el aire, procurando que este proceso sea lo más breve posible para evitar una pérdida innecesaria de calor.. Una vez finalizada la ventilación, conviene cerrar las ventanas antes de poner en marcha la calefacción. De esta manera se evita que el sistema tenga que trabajar durante más tiempo para recuperar la temperatura perdida.. Durante la noche también puede ser útil bajar las persianas, ya que esta medida contribuye a limitar la pérdida de calor hacia el exterior. Las cortinas, por su parte, pueden ayudar a reducir la sensación de frío que llega desde los cristales de las ventanas, un fenómeno que el IDAE relaciona con el denominado efecto de «pared fría».
