«Necesitamos menos regulación y un mercado único, aunque no me gustan demasiado las motosierras», afirma la presidenta de la aseguradora DKV y de la asociación de directivos APD, que agrupa a 3.000 empresas y cumple 70 años
Laura González-Molero (Orense, 1965), presidenta de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) desde hace siete años y de DKV desde marzo de 2025, es una de las voces destacadas del liderazgo empresarial en España. Con más de 30 años de experiencia internacional, ha desarrollado su carrera en compañías como Roche, Bayer y Merck, y ha formado parte de consejos de administración de empresas del IBEX 35. Licenciada en Farmacia, en el 70 aniversario de APD, lidera una organización que reúne a más de 3.000 empresas asociadas y que celebrará próximamente un encuentro con más de 1.500 líderes empresariales para reflexionar sobre la competitividad en un mundo en desorden.. El próximo Gobierno se va a conformar prácticamente en vísperas de Navidad. ¿Cuál sería su carta a los Reyes Magos?. Llevamos muchísimos años viendo cómo España iba perdiendo competitividad, al igual que nuestras empresas, que son las verdaderas generadoras de riqueza. A principios de este año decidimos poner en marcha un proyecto que hemos llamado Foro de Competitividad. En los 15 territorios en los que estamos desplegados, organizamos reuniones de debate, no para hablar del diagnóstico, sino para concretar acciones.. ¿Por afinar, cuál es ese diagnóstico? Porque hay datos contradictorios.. Partiendo de que España es un país de pymes, vemos que algunas grandes empresas van muy bien, pero otros están sufriendo. La sensación es que las empresas llevan muchos años sufriendo. Por eso desaparecen muchas; se crean otras, pero tienen una vida muy corta. El diagnóstico de Letta y Draghi señalaba cuáles eran las barreras a la competitividad. Nosotros hemos querido traducirlo en acciones factibles y aplicables. Hemos elaborado un decálogo, un documento sobre competitividad que hemos llamado «Guía de la competitividad», que vamos a presentar el miércoles o el jueves de la semana que viene. En él hemos identificado diez palancas, a partir de la suma de ideas obtenidas mediante sesiones de «brainstorming» con muchas personas. Después hemos concretado qué acciones podemos llevar a cabo: medidas tangibles que den resultados a corto o medio plazo. Y hemos dicho que no podemos quedarnos ahí: también tenemos que determinar cómo vamos a implantar esas medidas y qué podemos hacer para que la implementación sea una realidad. Para ello, hemos establecido una especie de tareas cruzadas: qué tenemos que hacer las empresas, qué debe hacer la Administración y qué corresponde a la sociedad, porque también somos responsables de determinadas cosas y tenemos que evolucionar. Este documento es mi carta a los Reyes Magos para el nuevo Gobierno: que escuche al empresariado y a los ejecutivos, que vea cuáles son nuestros problemas reales y que tenga ya recetas para abordarlos. Por eso queremos que este Congreso, con motivo de nuestro 70.º aniversario, sea un altavoz. El documento está ya en imprenta y estamos acabando los últimos retoques para que esté listo la semana que viene.. Citaba el informe Letta-Draghi que se ha quedado en papel mojado. Por concretar, ¿qué necesita el empresariado, menores costes de la energía, menores costes laborales y menos impuestos?. Esas son las tres principales. Los costes laborales están ligados al absentismo, que es otra preocupación muy importante para los empresarios. En la guía que vamos a presentar incluimos propuestas que han funcionado en el pasado y que pensamos que pueden seguir funcionando para conseguir un mercado laboral mucho más dinámico. También vamos a hablar de la importancia de recuperar valores como el esfuerzo y el compromiso, y de volver a ilusionarnos con proyectos que generen valor para nuestra sociedad y nuestro país. Por eso hemos incluido también deberes para la sociedad.. ¿Qué le parece el anteproyecto de Real Decreto sobre los centros de datos? Se habla de la necesidad de aumentar la competitividad y la productividad, y todo esto pasa, en última instancia, por atraer más inversión. ¿Qué opina de ese proyecto?. Me han sorprendido algunas cosas que creo que limitan la inversión en España. Si se aprueba definitivamente tal como está, limitará muchísimo la inversión, la generación de puestos de trabajo y la aportación al PIB que podría producir. Los centros de datos son el futuro. Tenemos la tecnología y los expertos que pueden desarrollarlos, además de acuerdos con «joint ventures» y otras empresas. Sin embargo, me han sorprendido mucho algunas limitaciones, como que el 80 % de la energía que necesiten tenga que ser renovable. Eso puede hacer que los proyectos sean absolutamente inviables. Creo que tenemos que acompasar la tecnología con la regulación para que los modelos de negocio puedan hacerse realidad. Si no, nos quedaremos fuera y perderemos el tren, como nos ha pasado con otros sectores. Creo que todavía estamos a tiempo. Hay proyectos muy interesantes, pero los sectores y las industrias electrointensivos necesitan una cantidad muy importante de energía durante las 24 horas del día, de forma ininterrumpida. No se puede forzar el uso de una única tecnología que hoy no tiene capacidad para garantizar ese suministro. Confío en que ese decreto se revise y se apruebe en unos términos adecuados, porque los centros de datos pueden ser una fuente de riqueza para nuestro país y generar puestos de trabajo de alta cualificación.. Se habla mucho de competitividad y productividad. A veces parece un mantra repetitivo, pero nadie acaba de explicar muy bien cómo podemos mejorar la productividad. ¿Cómo puede hacerlo España?. Hemos dedicado muchas horas y mucho esfuerzo a intentar concretar las soluciones. Tenemos que preguntarnos qué cosas no estamos haciendo bien las empresas y qué debemos mejorar o en qué debemos poner más énfasis. Por eso hemos querido concretar un plan de acción responsable. Nos hemos situado en primer lugar y así aparecerá en el documento: primero, las empresas y lo que debemos hacer; segundo, las administraciones, que tienen que facilitar que la economía y los distintos sectores evolucionen de acuerdo con los grandes retos actuales; y, tercero, la sociedad, porque también debe implicarse en la solución y en el futuro del país. Tenemos que dejar un futuro mejor a nuestros hijos, y no se lo estamos poniendo fácil. En APD tenemos 3.000 empresas asociadas de todos los sectores. No representamos a un sector concreto ni somos un agente social: somos una asociación sin ánimo de lucro. Pero llevamos 70 años trabajando con empresarios y ejecutivos y los conocemos muy bien.. Voy a aprovechar que son 3.000 empresas de todos los sectores para preguntarle: ¿teletrabajo sí o no? ¿Un modelo mixto?. Intentar dar la misma solución a todos es absurdo. No se puede teletrabajar si eres conductor de autobús o de camión. Pero eso no significa que no debamos buscar fórmulas flexibles cuando sea posible. Creo que la flexibilidad es una herramienta para atraer y retener talento. No hay que cerrarse a ello de forma general. No podemos perder el sentido común. El teletrabajo y las herramientas tecnológicas nos hacen mucho más eficientes en muchas tareas, pero no podemos ni debemos perder el contacto humano.. Letta y Draghi reflejaban que Europa, y España todavía más, sufre un exceso de regulación. No solo no se ha hecho nada, sino que parece que ha ocurrido lo contrario. Ahora que Milei está por aquí con la motosierra, ¿le pedirían ustedes una motosierra al nuevo Gobierno?. El concepto de motosierra no me gusta, pero desde luego necesitamos una simplificación regulatoria muy profunda. Sobre todo, porque la regulación puede asfixiar a las pequeñas y medianas empresas. Muchas han cerrado y otras se han vendido a fondos porque resulta literalmente imposible abordar la complejidad de la legislación. Además, la normativa cambia continuamente. La falta de estabilidad jurídica hace que el capital se vuelva miedoso. Un inversor puede pensar: «Si invierto ahora y dentro de seis meses cambian las reglas…». Muchas inversiones necesitan tiempo para dar retorno. Algunas pueden recuperarse en tres años, pero las industriales y muchas otras necesitan diez años. Hay que dar certidumbre al capital para que se reinvierta, dé sus frutos y genere valor. Creo que hay que simplificar y que hay muchas capas de legislación que se repiten.. Además, en España es casi imposible tener un mercado único. ¿Qué podemos hacer?. Los empresarios tenemos que reclamar un mercado único y pedírselo a los políticos de todos los ámbitos. Tenemos que conseguir un entorno mucho más dinámico y competitivo, que no aleje la inversión. Los emprendedores tienen que ver que el camino regulatorio no es tan complejo como para desincentivarlos. Lo mismo ocurre con los tipos impositivos elevados, que muchas veces desincentivan la actividad y el trabajo.. ¿Han concretado cómo debería quedar la fiscalidad?. No en detalle. Lo que sí hemos dicho es que la fiscalidad es una de las palancas fundamentales para captar y retener talento, atraer capital y poder reinvertir. Esa es una realidad. El Foro de Competitividad y esta guía no terminan el día 29, con la presentación. Queremos darles continuidad, seguir midiendo y aprovechar los datos de cada uno de esos 15 territorios para acompañarlos y ver cómo mejora la competitividad. Queremos medir cómo influye la aplicación de estas medidas en el PIB de cada territorio. Queremos acompañar el proceso y conseguir que se haga realidad. No queremos que se quede en una declaración de buenas intenciones: queremos implicar a todos los actores necesarios para llevarlo a la práctica.. Para ser más productivos tenemos que ganar más, eso está claro.. Sin duda.. La subida del salario mínimo ha sido muy importante en los últimos años. Ahora se habla de un aumento de alrededor del 5 % para el año que viene. ¿Creen que subir los salarios mejora la productividad? ¿Qué les transmiten los empresarios? ¿Piden que se frene la subida?. Esa negociación la lleva la CEOE, que es quien puede dar una respuesta al respecto. Lo que entendemos los empresarios y ejecutivos es que, si aumentan mucho los costes laborales, energéticos y de los suministros en general, no se pueden trasladar todos esos incrementos al mercado. Si se trasladan en parte, también se genera inflación, que ya estamos viendo y sufriendo. Pero, si los precios suben demasiado, puede que no haya mercado para esos productos y servicios, y muchas empresas no sobrevivan. Creo que no se pueden tomar decisiones aisladas sin analizar su impacto en toda la cadena de valor. Si los costes aumentan mucho, puede llegar un momento en que no se contrate a esas personas y no haya trabajo, porque las empresas no ganen lo suficiente para generar beneficios y repartir valor entre todos. Si los trabajadores producen más y son más productivos, el empresario ganará más, siempre que el mercado pueda asumir esos nuevos costes. La mejora de la productividad no requiere únicamente mejores salarios, aunque estos sean importantes. También exige inversiones tecnológicas y de otro tipo, que el empresario tiene que abordar. No se trata solo de las subidas salariales, sino de todas las inversiones necesarias. Hay que mirar el conjunto para que las cuentas salgan y las empresas puedan competir.. Y una de las deficiencias de España es la inversión tecnológica. ¿Lo tienen contemplado en el documento?. Sí, la tecnología es uno de los epígrafes que tratamos. Tiene que estar presente como herramienta en cualquier sector y utilizarse de forma intensiva. Eso conlleva costes importantes, no solo por la nueva tecnología, sino también por cómo afecta a los procesos, los flujos de trabajo y la capacitación de las personas. Todo ello supone un esfuerzo adicional que hay que contemplar. Por eso creo que debemos analizarlo de manera integral. No se pueden tomar medidas aisladas sin conocer el impacto que tendrán en el resto de la cadena de valor. No queremos que nos vean como personas terribles, ni muchísimo menos. Hay personas terribles en cualquier profesión; forma parte de la naturaleza humana. Pero estamos absolutamente comprometidos con crear una sociedad y un mundo mejores, y tenemos que demostrarlo con proyectos ilusionantes, ofreciendo mejores condiciones en nuestras empresas y colaborando de manera transparente y profesional con nuestros proveedores, nuestros socios y todos los grupos de interés. También debemos atraer y mantener a nuestros accionistas, que son quienes ponen el dinero para llevar adelante esos proyectos. Vamos a hablar de valores, porque creo que es fundamental recuperar el valor del esfuerzo, del compromiso y de la integridad si queremos construir una sociedad mejor.. En un mundo con cada vez menos certezas y con gobiernos atomizados ¿condiciona tanto la política la actividad empresarial?. Sí que la condiciona, pero tenemos que conseguir que la condicione mucho menos. Esto ha ocurrido en Italia y en otros países, donde se han seguido caminos divergentes. Tenemos que exportar más y depender menos de las legislaciones locales. Tenemos que ser más globales. Por eso decimos que tenemos que competir con el mundo, no limitarnos a rivalizar con otro territorio de España o con otro país europeo. Eso nos hará más fuertes y nos permitirá diversificar más, aprovechar economías de escala y ser más competitivos, además de depender menos de las regulaciones locales.. ¿Tiene sentido la convocatoria de huelga general del 11-N?. No la entiendo. Me cuesta mucho entender que, después de ocho años y de todas las cosas que han ocurrido, se haya convocado precisamente ahora. No entiendo sus objetivos, así que no puedo valorarla.. ¿Cuál es el papel de los directivos en el mundo de la IA? ¿Son más necesarios, al final solo sobrevivirán ellos y cuatro empleados?. Creo que no. Lo que ocurrirá es que, en todos los niveles de una organización, desempeñaremos funciones distintas y trabajaremos con herramientas diferentes. Es como cuando surgió el motor de vapor: se pensaba que ciertos medios de transporte desaparecerían, pero el transporte no desapareció. Los conductores de diligencias se transformaron en conductores de autobuses y en profesionales de otras actividades. Nosotros también nos transformaremos y haremos cosas distintas. Tenemos que subirnos a esta transición. No debemos asustarnos con la tecnología, sino aprovecharla. Tenemos que aprender y desarrollarnos para trabajar en un entorno mucho más flexible y con una mayor diversidad de conocimientos y experiencias. Los sectores e incluso las barreras que en el pasado estaban muy claras se están diluyendo por efecto de la tecnología. Ya trabajamos por proyectos y en organizaciones mucho más líquidas. En mi discurso voy a decir que, según el Trust Barometer de Edelman, que mide cada año la confianza, las empresas y sus directivos generan actualmente más confianza que los políticos de turno. Creo que eso supone una responsabilidad, una obligación y una oportunidad que no podemos dejar pasar. Pero la inteligencia artificial no puede superar a la inteligencia natural. Eso sí, la inteligencia natural hay que fomentarla mediante una buena educación, la capacidad de cuestionar y una visión crítica que, en ocasiones, hemos abandonado y que tenemos que recuperar. A lo largo de la historia, a pesar de las numerosas revoluciones tecnológicas, las personas siempre han marcado la diferencia y lo seguirán haciendo.. En los eventos internacionales, se encuentra uno con pocos directivos españoles, al menos de ponentes. ¿Qué les falta a los directivos españoles? ¿O no les falta nada y es que se está muy bien en España?. He vivido en Estados Unidos y en Brasil, y he dirigido organizaciones internacionales durante toda mi vida profesional. Hay más de los que pensamos. Se me vienen a la mente grandes ejecutivos de origen español. Por ejemplo, el CEO de Johnson & Johnson, un gran grupo estadounidense, es español. También está el actual consejero delegado de ACS, que es español y acaba de volver a España después de desarrollar prácticamente toda su carrera profesional fuera, en Australia y Estados Unidos. Así que sí que los hay. Lo que creo es que no siempre se les ve en los paneles y en los encuentros públicos. En parte, porque comunicamos poco.
Laura González-Molero (Orense, 1965), presidenta de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) desde hace siete años y de DKV desde marzo de 2025, es una de las voces destacadas del liderazgo empresarial en España. Con más de 30 años de experiencia internacional, ha desarrollado su carrera en compañías como Roche, Bayer y Merck, y ha formado parte de consejos de administración de empresas del IBEX 35. Licenciada en Farmacia, en el 70 aniversario de APD, lidera una organización que reúne a más de 3.000 empresas asociadas y que celebrará próximamente un encuentro con más de 1.500 líderes empresariales para reflexionar sobre la competitividad en un mundo en desorden.. El próximo Gobierno se va a conformar prácticamente en vísperas de Navidad. ¿Cuál sería su carta a los Reyes Magos?. Llevamos muchísimos años viendo cómo España iba perdiendo competitividad, al igual que nuestras empresas, que son las verdaderas generadoras de riqueza. A principios de este año decidimos poner en marcha un proyecto que hemos llamado Foro de Competitividad. En los 15 territorios en los que estamos desplegados, organizamos reuniones de debate, no para hablar del diagnóstico, sino para concretar acciones.. ¿Por afinar, cuál es ese diagnóstico? Porque hay datos contradictorios.. Partiendo de que España es un país de pymes, vemos que algunas grandes empresas van muy bien, pero otros están sufriendo. La sensación es que las empresas llevan muchos años sufriendo. Por eso desaparecen muchas; se crean otras, pero tienen una vida muy corta. El diagnóstico de Letta y Draghi señalaba cuáles eran las barreras a la competitividad. Nosotros hemos querido traducirlo en acciones factibles y aplicables. Hemos elaborado un decálogo, un documento sobre competitividad que hemos llamado «Guía de la competitividad», que vamos a presentar el miércoles o el jueves de la semana que viene. En él hemos identificado diez palancas, a partir de la suma de ideas obtenidas mediante sesiones de «brainstorming» con muchas personas. Después hemos concretado qué acciones podemos llevar a cabo: medidas tangibles que den resultados a corto o medio plazo. Y hemos dicho que no podemos quedarnos ahí: también tenemos que determinar cómo vamos a implantar esas medidas y qué podemos hacer para que la implementación sea una realidad. Para ello, hemos establecido una especie de tareas cruzadas: qué tenemos que hacer las empresas, qué debe hacer la Administración y qué corresponde a la sociedad, porque también somos responsables de determinadas cosas y tenemos que evolucionar. Este documento es mi carta a los Reyes Magos para el nuevo Gobierno: que escuche al empresariado y a los ejecutivos, que vea cuáles son nuestros problemas reales y que tenga ya recetas para abordarlos. Por eso queremos que este Congreso, con motivo de nuestro 70.º aniversario, sea un altavoz. El documento está ya en imprenta y estamos acabando los últimos retoques para que esté listo la semana que viene.. Citaba el informe Letta-Draghi que se ha quedado en papel mojado. Por concretar, ¿qué necesita el empresariado, menores costes de la energía, menores costes laborales y menos impuestos?. Esas son las tres principales. Los costes laborales están ligados al absentismo, que es otra preocupación muy importante para los empresarios. En la guía que vamos a presentar incluimos propuestas que han funcionado en el pasado y que pensamos que pueden seguir funcionando para conseguir un mercado laboral mucho más dinámico. También vamos a hablar de la importancia de recuperar valores como el esfuerzo y el compromiso, y de volver a ilusionarnos con proyectos que generen valor para nuestra sociedad y nuestro país. Por eso hemos incluido también deberes para la sociedad.. ¿Qué le parece el anteproyecto de Real Decreto sobre los centros de datos? Se habla de la necesidad de aumentar la competitividad y la productividad, y todo esto pasa, en última instancia, por atraer más inversión. ¿Qué opina de ese proyecto?. Me han sorprendido algunas cosas que creo que limitan la inversión en España. Si se aprueba definitivamente tal como está, limitará muchísimo la inversión, la generación de puestos de trabajo y la aportación al PIB que podría producir. Los centros de datos son el futuro. Tenemos la tecnología y los expertos que pueden desarrollarlos, además de acuerdos con «joint ventures» y otras empresas. Sin embargo, me han sorprendido mucho algunas limitaciones, como que el 80 % de la energía que necesiten tenga que ser renovable. Eso puede hacer que los proyectos sean absolutamente inviables. Creo que tenemos que acompasar la tecnología con la regulación para que los modelos de negocio puedan hacerse realidad. Si no, nos quedaremos fuera y perderemos el tren, como nos ha pasado con otros sectores. Creo que todavía estamos a tiempo. Hay proyectos muy interesantes, pero los sectores y las industrias electrointensivos necesitan una cantidad muy importante de energía durante las 24 horas del día, de forma ininterrumpida. No se puede forzar el uso de una única tecnología que hoy no tiene capacidad para garantizar ese suministro. Confío en que ese decreto se revise y se apruebe en unos términos adecuados, porque los centros de datos pueden ser una fuente de riqueza para nuestro país y generar puestos de trabajo de alta cualificación.. Se habla mucho de competitividad y productividad. A veces parece un mantra repetitivo, pero nadie acaba de explicar muy bien cómo podemos mejorar la productividad. ¿Cómo puede hacerlo España?. Hemos dedicado muchas horas y mucho esfuerzo a intentar concretar las soluciones. Tenemos que preguntarnos qué cosas no estamos haciendo bien las empresas y qué debemos mejorar o en qué debemos poner más énfasis. Por eso hemos querido concretar un plan de acción responsable. Nos hemos situado en primer lugar y así aparecerá en el documento: primero, las empresas y lo que debemos hacer; segundo, las administraciones, que tienen que facilitar que la economía y los distintos sectores evolucionen de acuerdo con los grandes retos actuales; y, tercero, la sociedad, porque también debe implicarse en la solución y en el futuro del país. Tenemos que dejar un futuro mejor a nuestros hijos, y no se lo estamos poniendo fácil. En APD tenemos 3.000 empresas asociadas de todos los sectores. No representamos a un sector concreto ni somos un agente social: somos una asociación sin ánimo de lucro. Pero llevamos 70 años trabajando con empresarios y ejecutivos y los conocemos muy bien.. Voy a aprovechar que son 3.000 empresas de todos los sectores para preguntarle: ¿teletrabajo sí o no? ¿Un modelo mixto?. Intentar dar la misma solución a todos es absurdo. No se puede teletrabajar si eres conductor de autobús o de camión. Pero eso no significa que no debamos buscar fórmulas flexibles cuando sea posible. Creo que la flexibilidad es una herramienta para atraer y retener talento. No hay que cerrarse a ello de forma general. No podemos perder el sentido común. El teletrabajo y las herramientas tecnológicas nos hacen mucho más eficientes en muchas tareas, pero no podemos ni debemos perder el contacto humano.. Letta y Draghi reflejaban que Europa, y España todavía más, sufre un exceso de regulación. No solo no se ha hecho nada, sino que parece que ha ocurrido lo contrario. Ahora que Milei está por aquí con la motosierra, ¿le pedirían ustedes una motosierra al nuevo Gobierno?. El concepto de motosierra no me gusta, pero desde luego necesitamos una simplificación regulatoria muy profunda. Sobre todo, porque la regulación puede asfixiar a las pequeñas y medianas empresas. Muchas han cerrado y otras se han vendido a fondos porque resulta literalmente imposible abordar la complejidad de la legislación. Además, la normativa cambia continuamente. La falta de estabilidad jurídica hace que el capital se vuelva miedoso. Un inversor puede pensar: «Si invierto ahora y dentro de seis meses cambian las reglas…». Muchas inversiones necesitan tiempo para dar retorno. Algunas pueden recuperarse en tres años, pero las industriales y muchas otras necesitan diez años. Hay que dar certidumbre al capital para que se reinvierta, dé sus frutos y genere valor. Creo que hay que simplificar y que hay muchas capas de legislación que se repiten.. Además, en España es casi imposible tener un mercado único. ¿Qué podemos hacer?. Los empresarios tenemos que reclamar un mercado único y pedírselo a los políticos de todos los ámbitos. Tenemos que conseguir un entorno mucho más dinámico y competitivo, que no aleje la inversión. Los emprendedores tienen que ver que el camino regulatorio no es tan complejo como para desincentivarlos. Lo mismo ocurre con los tipos impositivos elevados, que muchas veces desincentivan la actividad y el trabajo.. ¿Han concretado cómo debería quedar la fiscalidad?. No en detalle. Lo que sí hemos dicho es que la fiscalidad es una de las palancas fundamentales para captar y retener talento, atraer capital y poder reinvertir. Esa es una realidad. El Foro de Competitividad y esta guía no terminan el día 29, con la presentación. Queremos darles continuidad, seguir midiendo y aprovechar los datos de cada uno de esos 15 territorios para acompañarlos y ver cómo mejora la competitividad. Queremos medir cómo influye la aplicación de estas medidas en el PIB de cada territorio. Queremos acompañar el proceso y conseguir que se haga realidad. No queremos que se quede en una declaración de buenas intenciones: queremos implicar a todos los actores necesarios para llevarlo a la práctica.. Para ser más productivos tenemos que ganar más, eso está claro.. Sin duda.. La subida del salario mínimo ha sido muy importante en los últimos años. Ahora se habla de un aumento de alrededor del 5 % para el año que viene. ¿Creen que subir los salarios mejora la productividad? ¿Qué les transmiten los empresarios? ¿Piden que se frene la subida?. Esa negociación la lleva la CEOE, que es quien puede dar una respuesta al respecto. Lo que entendemos los empresarios y ejecutivos es que, si aumentan mucho los costes laborales, energéticos y de los suministros en general, no se pueden trasladar todos esos incrementos al mercado. Si se trasladan en parte, también se genera inflación, que ya estamos viendo y sufriendo. Pero, si los precios suben demasiado, puede que no haya mercado para esos productos y servicios, y muchas empresas no sobrevivan. Creo que no se pueden tomar decisiones aisladas sin analizar su impacto en toda la cadena de valor. Si los costes aumentan mucho, puede llegar un momento en que no se contrate a esas personas y no haya trabajo, porque las empresas no ganen lo suficiente para generar beneficios y repartir valor entre todos. Si los trabajadores producen más y son más productivos, el empresario ganará más, siempre que el mercado pueda asumir esos nuevos costes. La mejora de la productividad no requiere únicamente mejores salarios, aunque estos sean importantes. También exige inversiones tecnológicas y de otro tipo, que el empresario tiene que abordar. No se trata solo de las subidas salariales, sino de todas las inversiones necesarias. Hay que mirar el conjunto para que las cuentas salgan y las empresas puedan competir.. Y una de las deficiencias de España es la inversión tecnológica. ¿Lo tienen contemplado en el documento?. Sí, la tecnología es uno de los epígrafes que tratamos. Tiene que estar presente como herramienta en cualquier sector y utilizarse de forma intensiva. Eso conlleva costes importantes, no solo por la nueva tecnología, sino también por cómo afecta a los procesos, los flujos de trabajo y la capacitación de las personas. Todo ello supone un esfuerzo adicional que hay que contemplar. Por eso creo que debemos analizarlo de manera integral. No se pueden tomar medidas aisladas sin conocer el impacto que tendrán en el resto de la cadena de valor. No queremos que nos vean como personas terribles, ni muchísimo menos. Hay personas terribles en cualquier profesión; forma parte de la naturaleza humana. Pero estamos absolutamente comprometidos con crear una sociedad y un mundo mejores, y tenemos que demostrarlo con proyectos ilusionantes, ofreciendo mejores condiciones en nuestras empresas y colaborando de manera transparente y profesional con nuestros proveedores, nuestros socios y todos los grupos de interés. También debemos atraer y mantener a nuestros accionistas, que son quienes ponen el dinero para llevar adelante esos proyectos. Vamos a hablar de valores, porque creo que es fundamental recuperar el valor del esfuerzo, del compromiso y de la integridad si queremos construir una sociedad mejor.. En un mundo con cada vez menos certezas y con gobiernos atomizados ¿condiciona tanto la política la actividad empresarial?. Sí que la condiciona, pero tenemos que conseguir que la condicione mucho menos. Esto ha ocurrido en Italia y en otros países, donde se han seguido caminos divergentes. Tenemos que exportar más y depender menos de las legislaciones locales. Tenemos que ser más globales. Por eso decimos que tenemos que competir con el mundo, no limitarnos a rivalizar con otro territorio de España o con otro país europeo. Eso nos hará más fuertes y nos permitirá diversificar más, aprovechar economías de escala y ser más competitivos, además de depender menos de las regulaciones locales.. ¿Tiene sentido la convocatoria de huelga general del 11-N?. No la entiendo. Me cuesta mucho entender que, después de ocho años y de todas las cosas que han ocurrido, se haya convocado precisamente ahora. No entiendo sus objetivos, así que no puedo valorarla.. ¿Cuál es el papel de los directivos en el mundo de la IA? ¿Son más necesarios, al final solo sobrevivirán ellos y cuatro empleados?. Creo que no. Lo que ocurrirá es que, en todos los niveles de una organización, desempeñaremos funciones distintas y trabajaremos con herramientas diferentes. Es como cuando surgió el motor de vapor: se pensaba que ciertos medios de transporte desaparecerían, pero el transporte no desapareció. Los conductores de diligencias se transformaron en conductores de autobuses y en profesionales de otras actividades. Nosotros también nos transformaremos y haremos cosas distintas. Tenemos que subirnos a esta transición. No debemos asustarnos con la tecnología, sino aprovecharla. Tenemos que aprender y desarrollarnos para trabajar en un entorno mucho más flexible y con una mayor diversidad de conocimientos y experiencias. Los sectores e incluso las barreras que en el pasado estaban muy claras se están diluyendo por efecto de la tecnología. Ya trabajamos por proyectos y en organizaciones mucho más líquidas. En mi discurso voy a decir que, según el Trust Barometer de Edelman, que mide cada año la confianza, las empresas y sus directivos generan actualmente más confianza que los políticos de turno. Creo que eso supone una responsabilidad, una obligación y una oportunidad que no podemos dejar pasar. Pero la inteligencia artificial no puede superar a la inteligencia natural. Eso sí, la inteligencia natural hay que fomentarla mediante una buena educación, la capacidad de cuestionar y una visión crítica que, en ocasiones, hemos abandonado y que tenemos que recuperar. A lo largo de la historia, a pesar de las numerosas revoluciones tecnológicas, las personas siempre han marcado la diferencia y lo seguirán haciendo.. En los eventos internacionales, se encuentra uno con pocos directivos españoles, al menos de ponentes. ¿Qué les falta a los directivos españoles? ¿O no les falta nada y es que se está muy bien en España?. He vivido en Estados Unidos y en Brasil, y he dirigido organizaciones internacionales durante toda mi vida profesional. Hay más de los que pensamos. Se me vienen a la mente grandes ejecutivos de origen español. Por ejemplo, el CEO de Johnson & Johnson, un gran grupo estadounidense, es español. También está el actual consejero delegado de ACS, que es español y acaba de volver a España después de desarrollar prácticamente toda su carrera profesional fuera, en Australia y Estados Unidos. Así que sí que los hay. Lo que creo es que no siempre se les ve en los paneles y en los encuentros públicos. En parte, porque comunicamos poco.
