El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha gastado 429 millones de euros en formar a casi 8.000 enfermeras especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria (EFyC) que, en su inmensa mayoría, no pueden ejercer sus competencias por falta de plazas estructurales y reconocimiento profesional. Se trata de un «desperdicio de talento y de dinero público que agrava el colapso de la Atención Primaria», según denuncia el informe «La Enfermera Familiar y Comunitaria: pieza clave para la sostenibilidad y liderazgo de la Atención Primaria en España», elaborado por la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (Faecap) y presentado este lunes en CaixaForum.
«Las enfermeras especialistas no pueden ejercer, lo que provoca un desperdicio de talento y una ineficiencia estructural que dificulta la capacidad de transformación de la Atención Primaria en un momento marcado por el envejecimiento de la población; el aumento de la cronicidad; la mayor complejidad asistencial; y la necesidad de reforzar la atención cercana, continuada y comunitaria», afirmó Esther Nieto, presidenta de la federación. Consideró que «ya que muchas demandas asistenciales, como prevención, educación sanitaria, seguimiento al paciente crónico o cuidados domiciliarios, podrían resolverse desde enfermería, lo que aumenta la presión asistencial en un sistema sobrecargado».
Este trabajo sitúa además la tasa actual de enfermeras en Atención Primaria en 0,7 por cada 1.000 habitantes, lejos del estándar de 1 a 1,2 que considera necesario para garantizar una atención integral, continuada y de calidad. Y, además, denuncia la Federación, se tardarán entre 22 y 29 años en alcanzar la ratio media europea ya que hacen falta 100.000 enfermeras adicionales, según cifras del propio Ministerio de Sanidad.
Faecap alerta de que «la implantación de la especialidad sigue siendo desigual y fragmentada entre comunidades autónomas. Aunque en muchas se ha creado formalmente la categoría profesional, ese hecho no siempre se ha traducido en puestos estructurales específicos, reconocimiento retributivo, bolsas propias de contratación o procesos selectivos adaptados a la especialidad». De hecho, solo cuatro comunidades autónomas, como son Aragón, Galicia, Comunidad Valenciana y Madrid, han avanzado de forma real en la profesionalización enfermera. «Nos encontramos con un mapa territorial muy dispar que genera inequidad y dificulta el aprovechamiento real del potencial de estas profesionales. Resulta impactante que, tras el importante esfuerzo realizado para formar y acreditar a casi 18.000 enfermeras especialistas en EFyC, todavía no se hayan desarrollado las estructuras asistenciales que permitan el ejercicio pleno de sus competencias», apuntó Nieto.
Por otra parte, la federación subraya que la Enfermera Familiar y Comunitaria tiene formación específica para abordar el cuidado integral de la persona, la familia y la comunidad, con competencias en prevención, promoción de la salud, atención domiciliaria, seguimiento de pacientes crónicos, vigilancia comunitaria, educación sanitaria y coordinación asistencial. «La enfermera FyC es imprescindible para reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario», inicidó la presidenta de Faecap.
El informe igualmente pone el foco en la necesidad de avanzar de manera decidida en la prescripción enfermera al considerar que su desarrollo desigual entre territorios limita la capacidad resolutiva de la Atención Primaria y contribuye a sobrecargar otros niveles asistenciales.
Por ello, Faecap propone una hoja de ruta que incluye la actualización del marco normativo estatal, la conversión progresiva de plazas genéricas de Atención Primaria en plazas de especialista, la creación de bolsas y ofertas públicas de empleo específicas, una ley estatal de ratios y el incremento de la oferta formativa hasta alcanzar las 4.000 plazas EIR anuales en 2030.
«El reto ya no es solo reconocer la especialidad sobre el papel, sino incorporarla de forma real y homogénea en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Fortalecer la Atención Primaria pasa necesariamente por consolidar la implantación plena de la especialidad de EFyC en todo el territorio nacional», finalizó.
Los puntos clave a resolver serían: una intervención urgente, ambiciosa y sostenida en el tiempo; alinear con este reto la Ley del Medicamento para asegurar la prescripción, autonomía y competencias avanzadas enfermeras desde el inicio; una ley de Ratios hasta llegar a los estándares europeos; la hoja de ruta de implantación de la especialidad EFyC debe ser prioritaria en los próximos 5 años, no en décadas; transparencia en la implementación de la especialidad y reconocimiento de puestos de trabajo en las diferentes CCAA y la publicación de un informe anual de la situación.
El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha gastado 429 millones de euros en formar a casi 8.000 enfermeras especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria (EFyC) que, en su inmensa mayoría, no pueden ejercer sus competencias por falta de plazas estructurales y reconocimiento profesional. Se trata de un «desperdicio de talento y de dinero público que agrava el colapso de la Atención Primaria», según denuncia el informe «La Enfermera Familiar y Comunitaria: pieza clave para la sostenibilidad y liderazgo de la Atención Primaria en España», elaborado por la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (Faecap) y presentado este lunes en CaixaForum.. «Las enfermeras especialistas no pueden ejercer, lo que provoca un desperdicio de talento y una ineficiencia estructural que dificulta la capacidad de transformación de la Atención Primaria en un momento marcado por el envejecimiento de la población; el aumento de la cronicidad; la mayor complejidad asistencial; y la necesidad de reforzar la atención cercana, continuada y comunitaria», afirmó Esther Nieto, presidenta de la federación. Consideró que «ya que muchas demandas asistenciales, como prevención, educación sanitaria, seguimiento al paciente crónico o cuidados domiciliarios, podrían resolverse desde enfermería, lo que aumenta la presión asistencial en un sistema sobrecargado».. Este trabajo sitúa además la tasa actual de enfermeras en Atención Primaria en 0,7 por cada 1.000 habitantes, lejos del estándar de 1 a 1,2 que considera necesario para garantizar una atención integral, continuada y de calidad. Y, además, denuncia la Federación, se tardarán entre 22 y 29 años en alcanzar la ratio media europea ya que hacen falta 100.000 enfermeras adicionales, según cifras del propio Ministerio de Sanidad.. Faecap alerta de que «la implantación de la especialidad sigue siendo desigual y fragmentada entre comunidades autónomas. Aunque en muchas se ha creado formalmente la categoría profesional, ese hecho no siempre se ha traducido en puestos estructurales específicos, reconocimiento retributivo, bolsas propias de contratación o procesos selectivos adaptados a la especialidad». De hecho, solo cuatro comunidades autónomas, como son Aragón, Galicia, Comunidad Valenciana y Madrid, han avanzado de forma real en la profesionalización enfermera. «Nos encontramos con un mapa territorial muy dispar que genera inequidad y dificulta el aprovechamiento real del potencial de estas profesionales. Resulta impactante que, tras el importante esfuerzo realizado para formar y acreditar a casi 18.000 enfermeras especialistas en EFyC, todavía no se hayan desarrollado las estructuras asistenciales que permitan el ejercicio pleno de sus competencias», apuntó Nieto.. Por otra parte, la federación subraya que la Enfermera Familiar y Comunitaria tiene formación específica para abordar el cuidado integral de la persona, la familia y la comunidad, con competencias en prevención, promoción de la salud, atención domiciliaria, seguimiento de pacientes crónicos, vigilancia comunitaria, educación sanitaria y coordinación asistencial. «La enfermera FyC es imprescindible para reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario», inicidó la presidenta de Faecap.. El informe igualmente pone el foco en la necesidad de avanzar de manera decidida en la prescripción enfermera al considerar que su desarrollo desigual entre territorios limita la capacidad resolutiva de la Atención Primaria y contribuye a sobrecargar otros niveles asistenciales.. Por ello, Faecap propone una hoja de ruta que incluye la actualización del marco normativo estatal, la conversión progresiva de plazas genéricas de Atención Primaria en plazas de especialista, la creación de bolsas y ofertas públicas de empleo específicas, una ley estatal de ratios y el incremento de la oferta formativa hasta alcanzar las 4.000 plazas EIR anuales en 2030.. «El reto ya no es solo reconocer la especialidad sobre el papel, sino incorporarla de forma real y homogénea en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Fortalecer la Atención Primaria pasa necesariamente por consolidar la implantación plena de la especialidad de EFyC en todo el territorio nacional», finalizó.. Los puntos clave a resolver serían: una intervención urgente, ambiciosa y sostenida en el tiempo; alinear con este reto la Ley del Medicamento para asegurar la prescripción, autonomía y competencias avanzadas enfermeras desde el inicio; una ley de Ratios hasta llegar a los estándares europeos; la hoja de ruta de implantación de la especialidad EFyC debe ser prioritaria en los próximos 5 años, no en décadas; transparencia en la implementación de la especialidad y reconocimiento de puestos de trabajo en las diferentes CCAA y la publicación de un informe anual de la situación.
A pesar del colapso de la Atención Primaria España ha invertido 429 millones en formación de enfermeras especialistas que no pueden ejercer
El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha gastado 429 millones de euros en formar a casi 8.000 enfermeras especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria (EFyC) que, en su inmensa mayoría, no pueden ejercer sus competencias por falta de plazas estructurales y reconocimiento profesional. Se trata de un «desperdicio de talento y de dinero público que agrava el colapso de la Atención Primaria», según denuncia el informe «La Enfermera Familiar y Comunitaria: pieza clave para la sostenibilidad y liderazgo de la Atención Primaria en España», elaborado por la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (Faecap) y presentado este lunes en CaixaForum.. «Las enfermeras especialistas no pueden ejercer, lo que provoca un desperdicio de talento y una ineficiencia estructural que dificulta la capacidad de transformación de la Atención Primaria en un momento marcado por el envejecimiento de la población; el aumento de la cronicidad; la mayor complejidad asistencial; y la necesidad de reforzar la atención cercana, continuada y comunitaria», afirmó Esther Nieto, presidenta de la federación. Consideró que «ya que muchas demandas asistenciales, como prevención, educación sanitaria, seguimiento al paciente crónico o cuidados domiciliarios, podrían resolverse desde enfermería, lo que aumenta la presión asistencial en un sistema sobrecargado».. Este trabajo sitúa además la tasa actual de enfermeras en Atención Primaria en 0,7 por cada 1.000 habitantes, lejos del estándar de 1 a 1,2 que considera necesario para garantizar una atención integral, continuada y de calidad. Y, además, denuncia la Federación, se tardarán entre 22 y 29 años en alcanzar la ratio media europea ya que hacen falta 100.000 enfermeras adicionales, según cifras del propio Ministerio de Sanidad.. Faecap alerta de que «la implantación de la especialidad sigue siendo desigual y fragmentada entre comunidades autónomas. Aunque en muchas se ha creado formalmente la categoría profesional, ese hecho no siempre se ha traducido en puestos estructurales específicos, reconocimiento retributivo, bolsas propias de contratación o procesos selectivos adaptados a la especialidad». De hecho, solo cuatro comunidades autónomas, como son Aragón, Galicia, Comunidad Valenciana y Madrid, han avanzado de forma real en la profesionalización enfermera. «Nos encontramos con un mapa territorial muy dispar que genera inequidad y dificulta el aprovechamiento real del potencial de estas profesionales. Resulta impactante que, tras el importante esfuerzo realizado para formar y acreditar a casi 18.000 enfermeras especialistas en EFyC, todavía no se hayan desarrollado las estructuras asistenciales que permitan el ejercicio pleno de sus competencias», apuntó Nieto.. Por otra parte, la federación subraya que la Enfermera Familiar y Comunitaria tiene formación específica para abordar el cuidado integral de la persona, la familia y la comunidad, con competencias en prevención, promoción de la salud, atención domiciliaria, seguimiento de pacientes crónicos, vigilancia comunitaria, educación sanitaria y coordinación asistencial. «La enfermera FyC es imprescindible para reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario», inicidó la presidenta de Faecap.. El informe igualmente pone el foco en la necesidad de avanzar de manera decidida en la prescripción enfermera al considerar que su desarrollo desigual entre territorios limita la capacidad resolutiva de la Atención Primaria y contribuye a sobrecargar otros niveles asistenciales.. Por ello, Faecap propone una hoja de ruta que incluye la actualización del marco normativo estatal, la conversión progresiva de plazas genéricas de Atención Primaria en plazas de especialista, la creación de bolsas y ofertas públicas de empleo específicas, una ley estatal de ratios y el incremento de la oferta formativa hasta alcanzar las 4.000 plazas EIR anuales en 2030.. «El reto ya no es solo reconocer la especialidad sobre el papel, sino incorporarla de forma real y homogénea en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Fortalecer la Atención Primaria pasa necesariamente por consolidar la implantación plena de la especialidad de EFyC en todo el territorio nacional», finalizó.. Los puntos clave a resolver serían: una intervención urgente, ambiciosa y sostenida en el tiempo; alinear con este reto la Ley del Medicamento para asegurar la prescripción, autonomía y competencias avanzadas enfermeras desde el inicio; una ley de Ratios hasta llegar a los estándares europeos; la hoja de ruta de implantación de la especialidad EFyC debe ser prioritaria en los próximos 5 años, no en décadas; transparencia en la implementación de la especialidad y reconocimiento de puestos de trabajo en las diferentes CCAA y la publicación de un informe anual de la situación.
