Parafraseando al estratega de Clinton, «son las elecciones, estúpido». Es la frase que explica el por qué Sánchez hizo lo que no había hecho desde sus primeros días en el Gobierno. Los tracking electorales pesaron más que los muertos en Urda y Adamuz. Si hubiera habido consideración a las víctimas, la dimisión de Puente no habría tardado diez meses. La opereta del sacrificio del peor ministro, con los sanchistas defendiendo su continuidad y lo contrario con minutos de diferencia, retrató la catadura moral del régimen. Tanto como la canonización oficiada desde Moncloa de alguien cuya gestión se saldó con 115 muertos y el peor balance de la alta velocidad mundial. La elección de un técnico sin carné de partido como Carlos Cuerpo para Transportes rubricó la carga electoral de este teatro de títeres. Y todo el mismo día que se disparó el paro y la Airef nos dijo que no hay un euro para inversiones.
Los tracking electorales pesaron más que los muertos en Urda y Adamuz
Parafraseando al estratega de Clinton, «son las elecciones, estúpido». Es la frase que explica el por qué Sánchez hizo lo que no había hecho desde sus primeros días en el Gobierno. Los tracking electorales pesaron más que los muertos en Urda y Adamuz. Si hubiera habido consideración a las víctimas, la dimisión de Puente no habría tardado diez meses. La opereta del sacrificio del peor ministro, con los sanchistas defendiendo su continuidad y lo contrario con minutos de diferencia, retrató la catadura moral del régimen. Tanto como la canonización oficiada desde Moncloa de alguien cuya gestión se saldó con 115 muertos y el peor balance de la alta velocidad mundial. La elección de un técnico sin carné de partido como Carlos Cuerpo para Transportes rubricó la carga electoral de este teatro de títeres. Y todo el mismo día que se disparó el paro y la Airef nos dijo que no hay un euro para inversiones.
