Los planes para ampliar los 20 mayores aeropuertos de Europa son incompatibles con los objetivos climáticos a los que se han comprometido los países europeos. Así lo muestra una modelización de la ONG Transport & Environment (T&E), que concluye que con el aumento de vuelos y viajeros previstos en esas instalaciones se triplicará el límite de emisiones correspondiente al sector necesario para no superar un calentamiento de 1,7º, aun usando combustibles de aviación sostenibles (SAF) y aviones más eficientes. España ha anunciado que ampliará 12 aeródromos, cuatro de los cuales están incluidos en el informe.. Seguir leyendo
Un informe muestra que los planes para aumentar vuelos y viajeros en los 20 mayores aeródromos de Europa triplicarán el límite de emisiones necesario para no superar un calentamiento de 1,7 grados
Los planes para ampliar los 20 mayores aeropuertos de Europa son incompatibles con los objetivos climáticos a los que se han comprometido los países europeos. Así lo muestra una modelización de la ONG Transport & Environment (T&E), que concluye que con el aumento de vuelos y viajeros previstos en esas instalaciones se triplicará el límite de emisiones correspondiente al sector necesario para no superar un calentamiento de 1,7º, aun usando combustibles de aviación sostenibles (SAF) y aviones más eficientes. España ha anunciado que ampliará 12 aeródromos, cuatro de los cuales están incluidos en el informe.. El trabajo de la entidad ambiental se basa en el sexto informe del IPCC —la principal organización científica internacional que estudia el calentamiento global—, que establece un presupuesto de carbono general para que el planeta no siga aumentando la temperatura. Al transporte aéreo le corresponde un 2,4% global. Los investigadores han repartido esa cifra entre todos los países del mundo de forma proporcional a lo emitido por cada país y aeropuerto, y han determinado luego cuánto podría emitir cada instalación desde ahora hasta 2050 de acuerdo con los planes climáticos. Para ello, han tenido en cuenta el volumen de tráfico, la capacidad aeroportuaria y la intensidad de carbono por pasajero y kilómetro. Y luego han analizado 20 casos en 10 países.. En España, el presidente, Pedro Sánchez, anunció hace un año que invertiría casi 13.000 millones en agrandar 12 aeródromos, si bien AENA —gestor de las instalaciones— tiene que confirmar cómo lo concreta antes de final de mes. Con lo dicho hasta ahora, Madrid-Barajas prevé crecer de los 70 a los 90 millones de pasajeros, mientras Barcelona tiene previsto pasar de 55 a 70; Palma, de 33,8 a 35,7, y Málaga, de 26,7 a 31. Estos cuatro aeródromos representaron dos tercios de las emisiones de los vuelos con salida desde España en 2025.. La iniciativa debe confirmarse en el próximo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), que el Consejo de Ministros tiene que aprobar antes del final de septiembre. El Plan de Acción Climática de Aena pretende llegar a cero emisiones netas en 2030 para sus emisiones propias en todos los aeropuertos de su red. “Ya hemos alcanzado una reducción del 74,4% en emisiones propias respecto a 2019″, dice una portavoz. El cálculo de AENA hace referencia solo a las emisiones de la infraestructura, no incluye los vuelos que parten y llegan a ella, que suponen una cantidad mucho mayor.. Viajeros en la T4 del aeropuerto de Madrid- Barajas.Rodrigo Jiménez (EFE). “Los planes de expansión de esos cuatro aeropuertos españoles supondrán un aumento de 35 millones de toneladas de CO₂ debido a las emisiones adicionales de los vuelos que permitirá el aumento de la capacidad”, explica Bosco Serrano, de T&E. Es una cantidad equivalente a toda la economía de Portugal. Y continúa: “El CO₂ es acumulativo, todo lo que nos excedamos estos años permanecerá en la atmósfera muchos años y empeorará la crisis climática. Es una hipocresía que se hable de reducir emisiones, mientras se prima aumentar el tráfico y el turismo en cualquier escenario”.. Pablo Muñoz, portavoz de aviación de Ecologistas en Acción, entidad que forma parte de T&E, señala que estos planes de crecimiento “ponen en peligro la reducción de los impactos del transporte aéreo incluso si se adoptan las medidas tecnológicas prometidas y se utilizan los combustibles sostenibles”. En general, “las Administraciones creen que con aumentar el SAF [los combustibles de aviación sostenibles], algo que no está claro que se vaya a cumplir, será suficiente para reducir los impactos del sector, pero este informe pone números y proyecciones para demostrar que ni así sería suficiente para reducir las emisiones”. De hecho, para lograrlo sería necesario que cada aeropuerto redujera sus emisiones un 11% anual, algo que no está previsto.. La situación es similar en Europa, según el informe, que analiza las ampliaciones de 20 aeródromos (tres de Londres, Frankfurt, París, Madrid, Ámsterdam, Viena…) de 10 países y los tráficos que conllevarán. “Para el año 2050 cada uno de estos aeropuertos habrá superado su presupuesto de emisiones entre dos y tres veces”, señalan. Lisboa y Oporto casi triplicarán su presupuesto de carbono, mientras Dublín lo hará 2,6 veces. Hay que tener en cuenta que no es una cuota legal, ya que los países no la determinan por industrias, sino la estimación de T&E para el sector. La mayoría de los aeropuertos agotará la totalidad de su presupuesto de carbono en la década de 2030, es decir, décadas antes del objetivo fijado para 2050.. El Reino Unido registra el mayor aumento en términos absolutos: las emisiones adicionales acumuladas derivadas de una tercera pista en Heathrow entre 2035 y 2050 equivaldrían a un año entero de emisiones de toda la economía de Croacia. Irlanda presenta el mayor incremento relativo de emisiones, superior al 65% anual en Dublín. Mientras, Portugal muestra el mayor aumento en relación con su economía: 18 millones de toneladas adicionales de CO₂ procedentes de un único nuevo aeropuerto en Lisboa, una cifra equivalente a medio año de emisiones de toda la economía portuguesa. Con los cálculos de T&E, Lisboa y Oporto tendrían que reducir sus emisiones en torno a un 12% anual a partir de ahora, en lugar de ampliar sus instalaciones.. “Hay una disonancia entre la inercia de expandir la movilidad aérea a cualquier precio y los planes climáticos. La aviación tiene unas emisiones muy altas y no hay una tecnología para descarbonizarla como mínimo hasta dentro de 10 o 15 años. Esto tiene que llevar a los gobiernos a hacer una reflexión profunda si no quieren que siga empeorando la crisis climática, que cada vez más impulsa las sequías, las olas de calor y los fenómenos extremos”, apunta Jeremie Fosse, director Eco-Union, que va a hacer campaña para poner este debate sobre la mesa.. El ejemplo es Ámsterdam, que reflexiona sobre cómo reducir las emisiones para cumplir con los objetivos de descarbonización, y ya se ha puesto sobre la mesa la idea de reducir los vuelos. “Francia también tiene un presupuesto de carbono integrado en su marco jurídico, lo que podría servir para llevarlos a los tribunales si los aeropuertos no lo cumplen. En España no hay un marco regulatorio tan potente, y ese vacío lo aprovechan AENA y las compañías de aviación para seguir emitiendo”, concluye Fosse.
