Una madre y sus dos hijos comparten habitación en un piso en Barcelona. Más de la mitad de sus ingresos, 466 euros, van para pagar el alquiler del cuarto. Ella, Marbely Zepeda, tiene 30 años y trabaja como limpiadora. Sus niños, cuatro y 11. “Vivir en una casa sola con mis hijos ahora mismo sería imposible”, cuenta por teléfono. Su cabeza se pasa el día haciendo números: el transporte, la comida, el dinero que envía a su madre en Honduras, las necesidades básicas de los críos. Todos los gastos están calculados y, cuando alguno aparece de forma imprevista, no hay forma de cuadrar el círculo. Hace dos años llegó a cortar los pantalones largos de sus hijos para que no pasaran calor en verano. Ahora están mejor, dice. Pero no es fácil soportar semejante nivel de estrés. “Yo intento que los niños no se enteren de las cosas, pero el grande ya entiende más. Sabe que le doy lo que está a mi alcance, pero hay cosas que no le puedo dar”.. Seguir leyendo
Un informe alerta de que las políticas actuales contienen las cifras de exclusión pero no logran reducirlas y hay 12,6 millones de personas en esta situación
Una madre y sus dos hijos comparten habitación en un piso en Barcelona. Más de la mitad de sus ingresos, 466 euros, van para pagar el alquiler del cuarto. Ella, Marbely Zepeda, tiene 30 años y trabaja como limpiadora. Sus niños, cuatro y 11. “Vivir en una casa sola con mis hijos ahora mismo sería imposible”, cuenta por teléfono. Su cabeza se pasa el día haciendo números: el transporte, la comida, el dinero que envía a su madre en Honduras, las necesidades básicas de los críos. Todos los gastos están calculados y, cuando alguno aparece de forma imprevista, no hay forma de cuadrar el círculo. Hace dos años llegó a cortar los pantalones largos de sus hijos para que no pasaran calor en verano. Ahora están mejor, dice. Pero no es fácil soportar semejante nivel de estrés. “Yo intento que los niños no se enteren de las cosas, pero el grande ya entiende más. Sabe que le doy lo que está a mi alcance, pero hay cosas que no le puedo dar”.. Seguir leyendo
