Hay dos formas de recuperar los residuos para reciclarlos: una es separarlos en origen para evitar que se mezclen con otros desechos, como se pide a los ciudadanos que hagan en los hogares, y la otra es intentar rescatarlos con máquinas de la basura mezclada, antes de que terminen en un vertedero o en una incineradora. Siempre se ha insistido en que es mucho mejor el primer camino, pues por lógica tiene que resultar más complejo separarlos una vez están revueltos con otros desperdicios y los que se saquen de ahí estarán más sucios. Sin embargo, un estudio científico publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature ha comparado de forma minuciosa, con análisis químicos, los residuos de envases de plástico recuperados de estas dos maneras y ha encontrado argumentos todavía más contundentes. Según esta investigación de distintos centros de universidades de Bélgica, Alemania y Países Bajos, los plásticos recuperados de la basura mezclada contienen más contaminantes, incluidos metales peligrosos como el cadmio y el plomo. Y por ello sus autores avisan de la posibilidad de que esta contaminación termine en los nuevos envases fabricados con el material reciclado, pudiendo afectar a la salud humana.. Seguir leyendo
Un estudio publicado en ‘Nature’ advierte del peligro de que estas sustancias pasen a los productos fabricados con el material recuperado
Hay dos formas de recuperar los residuos para reciclarlos: una es separarlos en origen para evitar que se mezclen con otros desechos, como se pide a los ciudadanos que hagan en los hogares, y la otra es intentar rescatarlos con máquinas de la basura mezclada, antes de que terminen en un vertedero o en una incineradora. Siempre se ha insistido en que es mucho mejor el primer camino, pues por lógica tiene que resultar más complejo separarlos una vez están revueltos con otros desperdicios y los que se saquen de ahí estarán más sucios. Sin embargo, un estudio científico publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature ha comparado de forma minuciosa, con análisis químicos, los residuos de envases de plástico recuperados de estas dos maneras y ha encontrado argumentos todavía más contundentes. Según esta investigación de distintos centros de universidades de Bélgica, Alemania y Países Bajos, los plásticos recuperados de la basura mezclada contienen más contaminantes, incluidos metales peligrosos como el cadmio y el plomo. Y por ello sus autores avisan de la posibilidad de que esta contaminación termine en los nuevos envases fabricados con el material reciclado, pudiendo afectar a la salud humana.. “Ese es el mayor riesgo sobre el que advertimos”, explica por correo electrónico Alexandra Schmuck, investigadora del Laboratorio de Ingeniería de Procesos Circulares de la Universidad de Gante (Bélgica). “Se podría argumentar que tal vez alguna nueva tecnología avanzada de reciclaje físico o químico podría eliminarla, pero dichas técnicas aún no se han implementado a gran escala. En la tecnología actual de reciclaje mecánico, esto representa un riesgo real”.. Si este trabajo científico indaga de forma tan completa en los resultados conseguidos por las máquinas para recuperar residuos de la basura mezclada, es porque esta opción resulta necesaria para subir las cifras de reciclaje. Aunque las formas de recolección son muy diferentes en los países del mundo, sigue sin ser suficiente hoy en día la cantidad de desechos obtenidos por medio de su separación en contenedores específicos con la colaboración de las personas y, en el caso de la UE, cada vez son más exigentes los objetivos de reciclaje que hay que cumplir. En este punto, la comparativa del estudio de Nature muestra que las balas de plástico conseguidas con un sistema y otro son similares en lo que se refiere a la pureza del material (al porcentaje de plástico de cada tipo). Así pues, la tecnología resulta asombrosamente eficaz para seleccionar envases de distintos tipos de polímeros en la masa de desperdicios urbanos, revuelta con materia orgánica. Sin embargo, como recalcan los investigadores, la extracción a partir de la basura mezclada también constituye una vía de entrada de mayores concentraciones de contaminantes, lo que no solo resulta un riesgo para la salud, sino que también limita los propios procesos de reciclaje.. Esa contaminación proviene de otros residuos presentes en la basura mezclada, como juguetes, medicamentos, textiles, zapatos o macetas. En concreto, los zapatos mostraron los niveles más altos de plomo, pudiendo acumularse este metal en las suelas a partir de restos de pinturas o polvo ambiental.. El trabajo científico realiza la comparativa de las dos formas de recuperar envases de plástico, centrándose en una única planta de clasificación de residuos de Países Bajos. Los investigadores consideran que, aunque una sola instalación no es estadísticamente representativa, sus resultados sí coinciden con investigaciones previas en muy distintas regiones. Además, explican que el hecho de que sea una misma planta, en la que se clasifican los residuos provenientes de ambos sistemas, permite realizar una comparativa mucho más controlada, independientemente del sistema de recolección y la tecnología de clasificación.. “Aunque [los resultados] proceden de una sola planta, estamos bastante seguros de que se encontrarían tendencias similares en otros países, ya que las instalaciones de clasificación son bastante parecidas”, detalla Schmuck, que añade: “Conocemos bastante bien algunas plantas de clasificación españolas debido a proyectos de la UE”.. El Reglamento europeo 2025/40 establece que, en 2025, los Estados miembros deben reciclar el 50% de los residuos de envases de plástico, lo que afecta no solo a formatos domésticos, sino también a otros industriales. Según el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), todavía no se sabe el porcentaje en el que estaba el país ese año, pues se sigue revisando y contrastando la información disponible. En lo que respecta a las botellas de plástico, en 2023 se debía alcanzar el 70% de recogida para su reciclaje, pero un informe del Miteco concluyó que apenas se llegaba a un 41,3%, lo que obliga a poner en marcha en toda España un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). Esto consiste en que el consumidor paga un depósito (de unos 10 céntimos) al comprar cada bebida, que puede recuperar si devuelve el envase, lo que se espera no solo que aumente de forma considerable los residuos recuperados, sino que además esto se consiga de una forma mucho más limpia, sin que entren en contacto con otros desechos en contenedores, y reduciendo por tanto la presencia de contaminantes. Este sistema SDDR debe estar en funcionamiento en noviembre de 2026, pero los representantes de productores de bebidas y supermercados ya han dicho que cumplir este plazo resulta inviable.. La legislación europea también obliga a aumentar cada vez más la presencia de plástico reciclado en los nuevos envases, para que el ciclo de estos materiales sea más circular. Sin embargo, por esto mismo resulta más relevante la presencia de contaminantes en los residuos. Los plásticos recuperados de la basura mezclada requieren un lavado más exhaustivo para reducir la suciedad y contaminación, lo que aumenta la complejidad operativa y el coste. Pero, además, según el estudio publicado en Nature, “el lavado no elimina por completo los contaminantes incrustados ni la diversidad química introducida por los artículos que no son envases”.. Aunque la tecnología puede ayudar a aumentar de forma sustancial la cantidad de residuos recuperados, los investigadores concluyen que “mayores tasas de reciclaje no se traducen necesariamente en una mayor circularidad si la calidad de la materia prima disminuye”.
