Cuando en el minuto 88 del partido entre España y Bélgica marcó Mikel Merino, el realizador de TVE mostró a Nico Williams, les digo que yo no sabía quién había sido el autor del segundo gol. Me dije «pero no creo que haya sido Nico» y, sin embargo, que un realizador no busque el rostro del goleador es raro, la verdad. Gracias a esa circunstancia, vimos el rostro del jugador del Athletic, muy serio y sin celebrar. Y le vimos después otra vez, echando la bronca a Lamine Yamal, por estar absolutamente rayado al final del partido. Todo ese cruce de cables venía al caso por no haber conseguido anotar para España y ahí está y reside el problema del jugador del Barça: no ser capaz de no pensar nada más que en él mismo y trasladar su ansiedad a su juego. Eso, evidentemente, no opaca su talento, pero sí su efectividad. Está tomando decisiones equivocadas en los partidos disputados hasta ahora. Es verdad que siempre tiene a dos tíos encima, pero no ha sabido sacarle provecho a esa circunstancia. Porque no se trata de ganar, se trata de ser el protagonista. Se le pasará. No tiene más secreto que ir cumpliendo años. Igual muchos de Vds detestan a la Selección Argentina. Igual, además, le tienen gato a Messi. Pero, hablando de ansiedades, el astro de la albiceleste es el jugador que más penaltis ha fallado en la historia de los Mundiales. Dos en este que se está jugando, ni más ni menos. Dos. Y eso pesa, lógicamente. Pero, en vez de ser un problema, es una oportunidad. Primero porque, pasados unos minutos, a Leo se le ha olvidado. Y segundo, porque a sus compañeros les alienta para remontar. Porque es una motivación que Messi falle. Porque eso les presenta una misión, un ideal, un propósito. Y un argentino con un propósito es un arma letal. No hay gente más segura que un argentino partiendo desde la dificultad. ¿Cuántas veces se ha levantado ese país? ¿Cuántas se ha recompuesto? ¿Cuántas se ha recuperado de estar en lo más bajo? A veces envidio esa forma de mirar la vida. Y el fútbol.
¿Cuántas veces se ha levantado ese país? ¿Cuántas se ha recompuesto? ¿Cuántas se ha recuperado de estar en lo más bajo? A veces envidio esa forma de mirar la vida. Y el fútbol
Cuando en el minuto 88 del partido entre España y Bélgica marcó Mikel Merino, el realizador de TVE mostró a Nico Williams, les digo que yo no sabía quién había sido el autor del segundo gol. Me dije «pero no creo que haya sido Nico» y, sin embargo, que un realizador no busque el rostro del goleador es raro, la verdad. Gracias a esa circunstancia, vimos el rostro del jugador del Athletic, muy serio y sin celebrar. Y le vimos después otra vez, echando la bronca a Lamine Yamal, por estar absolutamente rayado al final del partido. Todo ese cruce de cables venía al caso por no haber conseguido anotar para España y ahí está y reside el problema del jugador del Barça: no ser capaz de no pensar nada más que en él mismo y trasladar su ansiedad a su juego. Eso, evidentemente, no opaca su talento, pero sí su efectividad. Está tomando decisiones equivocadas en los partidos disputados hasta ahora. Es verdad que siempre tiene a dos tíos encima, pero no ha sabido sacarle provecho a esa circunstancia. Porque no se trata de ganar, se trata de ser el protagonista. Se le pasará. No tiene más secreto que ir cumpliendo años.Igual muchos de Vds detestan a la Selección Argentina. Igual, además, le tienen gato a Messi. Pero, hablando de ansiedades, el astro de la albiceleste es el jugador que más penaltis ha fallado en la historia de los Mundiales. Dos en este que se está jugando, ni más ni menos. Dos. Y eso pesa, lógicamente. Pero, en vez de ser un problema, es una oportunidad. Primero porque, pasados unos minutos, a Leo se le ha olvidado. Y segundo, porque a sus compañeros les alienta para remontar. Porque es una motivación que Messi falle. Porque eso les presenta una misión, un ideal, un propósito. Y un argentino con un propósito es un arma letal. No hay gente más segura que un argentino partiendo desde la dificultad. ¿Cuántas veces se ha levantado ese país? ¿Cuántas se ha recompuesto? ¿Cuántas se ha recuperado de estar en lo más bajo? A veces envidio esa forma de mirar la vida. Y el fútbol.
