Yes!, del israelí Nadav Lapid, no es una película complaciente para ningún espectador. Su creador lo sabe. Pero lo que no esperaba es granjearse con ella la enemistad de casi todo el mundo. El filme, que puede verse en Filmin hasta el 24 de agosto como parte de la programación virtual del Atlántida Mallorca Film Fest, se ambienta en el Israel actual y gira en torno a la falta de conflicto moral que el director adjudica a la sociedad de su país.. Seguir leyendo
El director de ‘Yes!’ ha despertado la ira del gobierno de Netanyahu y ha sufrido el boicot de activistas propalestinos que forzaron que se retirara del jurado en el festival de Marsella
Yes!, del israelí Nadav Lapid, no es una película complaciente para ningún espectador. Su creador lo sabe. Pero lo que no esperaba es granjearse con ella la enemistad de casi todo el mundo. El filme, que puede verse en Filmin hasta el 24 de agosto como parte de la programación virtual del Atlántida Mallorca Film Fest, se ambienta en el Israel actual y gira en torno a la falta de conflicto moral que el director adjudica a la sociedad de su país.. En la película, un artista llamado Y se dedica junto a su esposa Yasmine a entretener a las élites de la nación durante sus obscenas fiestas nocturnas. Ambos son en realidad bufones en el peor sentido del término. Soportan humillaciones de todo tipo para alimentar el cruel hedonismo de los más poderosos. Su actitud sumisa lleva a Y a recibir una oferta de un oligarca ruso: le pagará por componer un himno que celebre el bombardeo palestino. Los protagonistas dicen sí a todo.. Lapid, de 51 años y residente en Francia desde hace un lustro, ya escribía el guion de esta película cuando ocurrió el atentado de Hamas del 7 de octubre que desencadenó el brutal ataque de Israel a Palestina. El cineasta cambió parte del libreto, regresó a su país y rodó casi de incógnito escenas alumbradas por las bombas en Gaza, en lugares muy cercanos al conflicto. “Lo más increíble es que el guion original no era tan diferente. Es cierto que el 7 de octubre y el genocidio en Gaza han sido hitos cruciales en la historia de Oriente Medio y del mundo, pero todo eso ya estaba ahí de antes”, comenta Lapid a EL PAÍS en conversación telemática, desde Francia.. “Creo que la sociedad israelí, en cierto modo —y de la peor manera posible—, ya estaba totalmente preparada para esta cadena de sucesos terribles. Todo estaba ahí: la corrupción moral, esa mezcla de indiferencia absoluta y odio hacia los otros —hacia el otro, en este caso el palestino—; la ceguera, la falta de conciencia, la vulgaridad, la incapacidad de pensar, de reflexionar y de analizar la situación…“, defiende Lapid.. A pesar de la forma deliberadamente grotesca, incluso lisérgica, que el director encamina la primera mitad de Yes!, la historia se basa en un hecho real. Se inspiró en un grupo israelí autodenominado The Civil Front, que reescribió en 2023 la letra de una canción popular y lanzó un vídeo en el que niños cantaban celebrando la “aniquilación” de Palestina. “No quedará nada allí”, dice la nueva composición. “Cuando ves a una nación cuyo himno se ha convertido en venganza, destrucción y genocidio y que está cantado por niños… eso significa que no se trata solo del presente, sino de lo que espera para su futuro”, lamenta Lapid.. Un instante de ‘Yes!’, de Nadav Lapid.. La filmografía del israelí lleva tiempo siendo lo suficientemente provocadora como para prever la reacción del Gobierno de Netanyahu. El ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, ha emprendido una cruzada pública en contra del largometraje. “Él, que está vinculado a todo menos a la cultura, dice que me burlaba de nuestros soldados, a quienes describe como puros y santificados”, explica el cineasta.. Al responsable de Yes! le costó encontrar técnicos que quisieran acompañarlo en el proceso de rodaje. Algunos de quienes rechazaron participar en el proyecto lo hicieron por convicciones políticas y otros por miedo, dice Lapid. “Un lugar donde alguien teme ser tercer ayudante de dirección en una película porque teme lo que va a suceder a continuación es también una forma de ver cómo un país se desliza hacia el fascismo”. Aunque rodar en tu propio país como si estuvieras en territorio enemigo, siempre bajo el radar, hizo que el equipo de esta ficción trabajara como si cada momento fuera el último posible, con una sensación de urgencia que puede sentirse en el resultado final.. Justo después de que, en septiembre de 2025, Yes! fuera encumbrada por los premios Ophir, los equivalentes a los Goya en Israel, su actor principal Ariel Bronz fue detenido por haber firmado un poema crítico con Netanyahu, a pesar de que el texto llevaba meses publicado en sus redes sociales. “Lo que sucedió tras el 7 de octubre representa el mayor abismo moral para los israelíes. Y, al repasar la historia del cine, encuentras pocos casos en los que películas y directores reaccionaran al horror mientras se estaba produciendo. No hay mucho más allá de El gran dictador de Chaplin”, defiende Lapid.. Después de todo esto, lo que no esperaba el director israelí, ganador del Oso de Oro en Berlín en 2019, y premiado en Locarno (2011) y Cannes (2021), es que se iban a posicionar en su contra los activistas propalestinos. Hace unas semanas, tuvo que apearse del festival de Marsella, al que había sido invitado como jurado, después de que varios cineastas retiraran sus películas del certamen. No querían coincidir con alguien que ha recibido dinero público israelí para financiar, aunque de forma muy parcial, sus películas, sustentadas principalmente por productoras europeas. Incluso Yes! en su origen obtuvo una pequeña ayuda del Israel Film Fund, que, aunque de naturaleza estatal, es considerado por parte de la industria internacional como un organismo independiente al Gobierno de Israel. Natalie Portman y más de 350 figuras del cine criticaron en una carta pública el veto, al que definieron como “un fracaso intelectual”.. Lapid no tiene buenas palabras para los compañeros de profesión ni para los activistas que provocaron este boicot. “Es una lástima, es patético. Mientras los malos están cambiando el mundo, cambiando nuestras vidas y destruyendo todo en lo que podríamos creer, el otro bando está obsesionado con la prueba de pureza en lugar de enfrentar a este dragón con valentía. ¿Por qué no intentan salvar la vida de un solo palestino en vez de preocuparse de si deben o no boicotear una masterclass en un festival?“, plantea. “No me considero el Che Guevara, pero he asumido más riesgos que el 99,9 % de esa gente que, ha lloriqueado por esto mientras vive en Madrid, Marsella, Barcelona o París”.. Una de las cosas que más lamenta el creador de Yes! es que su proyecto llegue directamente a las plataformas españolas sin que nadie se haya atrevido a estrenarla en cines. “Me resulta muy triste, porque España tiene un gobierno y una sociedad que considero que tienen un fuerte compromiso político y social. Si la película no ha llegado a las salas españolas no ha sido por una cuestión comercial, sino por la falta de coraje de los distribuidores”, denuncia el israelí.
