En la última década, Gran Bretaña ha tenido seis primeros ministros, cuatro de ellos en los últimos cinco años: Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer. En julio de 2024, Starmer aseguró la segunda mayor victoria electoral jamás registrada por el Partido Laborista británico, superada solo por la victoria aplastante de Tony Blair en 1997. Prometió poner fin a las luchas internas partidistas que habían eclipsado durante mucho tiempo al Partido Conservador y «restaurar la política como una forma de servicio público». Apenas lleva dos años en el cargo cuando sus propios colegas comienzan a conspirar para destituirlo. Starmer ha perdido el apoyo de su propio partido después de cambiar repetidamente de dirección, no cumplir sus promesas electorales y hacer una serie de malos juicios, el más polémico de los cuales fue nombrar a Lord Peter Mandelson como embajador de Gran Bretaña en los Estados Unidos. Ningún primer ministro anterior había pasado del triunfo electoral a la derrota con tanta rapidez. El Partido Laborista, por otra parte, se consideraba inmune a este tipo de conflicto Cainita interno. Las estadísticas respaldaban esta opinión: Gran Bretaña ha tenido sólo siete primeros ministros laboristas, que en promedio duraron sólo cinco años en el cargo.
El referéndum destinado a introducir a Gran Bretaña en una nueva edad de oro ha producido el resultado contrario.
En la última década, Gran Bretaña ha tenido seis primeros ministros, cuatro de ellos en los últimos cinco años: Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer. En julio de 2024, Starmer aseguró la segunda mayor victoria electoral jamás registrada por el Partido Laborista británico, superada solo por la victoria aplastante de Tony Blair en 1997. Prometió poner fin a las luchas internas partidistas que habían eclipsado durante mucho tiempo al Partido Conservador y «restaurar la política como una forma de servicio público». Apenas lleva dos años en el cargo cuando sus propios colegas comienzan a conspirar para destituirlo. Starmer ha perdido el apoyo de su propio partido después de cambiar repetidamente de dirección, no cumplir sus promesas electorales y hacer una serie de malos juicios, el más polémico de los cuales fue nombrar a Lord Peter Mandelson como embajador de Gran Bretaña en los Estados Unidos. Ningún primer ministro anterior había pasado del triunfo electoral a la derrota con tanta rapidez. El Partido Laborista, por otra parte, se consideraba inmune a este tipo de conflicto Cainita interno. Las estadísticas respaldaban esta opinión: Gran Bretaña ha tenido sólo siete primeros ministros laboristas, que en promedio duraron sólo cinco años en el cargo.
