Los centros educativos madrileños contaban hasta ahora con 2.800 auxiliares de conversación y este curso, el 2026/27, ha comenzado con cero auxiliares de conversación en las aulas. Así seguirá la situación como mínimo hasta el mes de enero, cuando se incorporarán un máximo de 1.400 auxiliares, la mitad que hasta ahora. Este cambio viene provocado por la ruptura de la colaboración que el Ministerio de Educación y la Comunidad de Madrid mantenían desde hace 20 años.. Seguir leyendo
Los centros educativos madrileños contaban hasta ahora con 2.800 auxiliares de conversación y este curso, el 2026/27, ha comenzado con cero auxiliares de conversación en las aulas. Así seguirá la situación como mínimo hasta el mes de enero, cuando se incorporarán un máximo de 1.400 auxiliares, la mitad que hasta ahora. Este cambio viene provocado por la ruptura de la colaboración que el Ministerio de Educación y la Comunidad de Madrid mantenían desde hace 20 años.. Un cambio que tiene el origen en un conflicto jurídico-laboral que surgió a raíz de las inspecciones de trabajo que se realizaron en toda España y a través de las cuales algunos tribunales cuestionaron “el uso de auxiliares” cuando en la práctica “realizaban funciones propias de trabajadores o docentes”. El Ministerio de Trabajo impuso multas a aquellas regiones donde se incumplía con lo establecido. Madrid no estuvo entre la lista de regiones sancionadas. A raíz de este conflicto, el Ministerio de Cultura, junto con Trabajo, reformuló la convocatoria 2026/27. Este nuevo marco insiste en que “no existe relación laboral”, por lo que los auxiliares “no pueden realizar funciones propias de una relación laboral ni funciones propias y exclusivas del profesorado”. Así, el plazo máximo para presentarse a esta nueva convocatoria estatal concluía el 22 de mayo. Madrid presentó su voluntad de participar el 17 de junio, fuera de plazo, y el Ministerio rechazó su incorporación el 25 de junio por entender que comprometía el procedimiento y los plazos previstos. Ahí comenzó el enfrentamiento entre administraciones.. La Comunidad de Madrid apunta al Ministerio: “Debido al caos jurídico generado por la gestión del Gobierno central y los retrasos en la convocatoria del Ministerio, que habitualmente se realizaba en febrero y este año no se publicó hasta finales de mayo, la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades exigió incluir un punto sobre auxiliares de conversación para obtener el compromiso de que el Ministerio de Trabajo no sancionara a las regiones que participan en este programa y siguen todos los requisitos que marca Educación”. “Las reiteradas gestiones realizadas por la Consejería se han saldado con la negativa del Ministerio”, añaden. En resumen: el Ministerio les habría dejado sin 2.700 profesionales. Sin embargo, según reivindicó el pasado tres de junio Mercedes Zarzalejo, consejera de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid, “de los 2.800 auxiliares que tenemos, tan solo 90 pertenecen al Ministerio”. La inversión de la Comunidad, en palabras de la consejera, era de “28 millones de euros”.. Es decir, casi todo el programa ya estaba financiado casi al 100% por la Comunidad de Madrid y lo único que habría perdido la Consejería sería un 3,1% de la plantilla de auxiliares de acuerdo a la colaboración que hasta ahora venía sucediendo. Las contrataciones, eso sí, estaban gestionadas “dentro del paraguas estatal”: convocatoria internacional, selección y canalización de candidatos, coordinación con países de origen, reglas comunes, nombramientos, seguros y gestión compartida.. Ahora, sin embargo, achacan al Ministerio la responsabilidad de no poder contratar al mismo número de auxiliares que hasta ahora por no incluirlos en su programa estatal. La solución que ofrece la Comunidad es lanzar un programa propio este curso. La convocatoria es de “1.464 efectivos como personal de apoyo nativo o con un alto nivel de competencia lingüística”, por lo que el cupo quedaría reducido casi al 50%. La inversión sería de 11,69 millones. Además, empezarían a trabajar en enero, dejando todo el primer trimestre desierto. “El problema, por tanto, no es si Madrid puede pagar auxiliares. Si antes pagaban a 2.700, ahora también pueden seguir haciéndolo. El problema es si puede mantener el mismo modelo cumpliendo de verdad las exigencias fijadas por Trabajo”, cuenta Esteban Álvarez, portavoz de Educación del Partido Socialista en la Asamblea de Madrid. “¿No es su plan estrella el bilingüismo? No lo parece», opina.. El sueño bilingüista de Esperanza Aguirre. Hubo un día en la Comunidad de Madrid en el que su presidenta, Esperanza Aguirre, tenía un sueño, según reconoció en varias ocasiones. Un sueño con nombre y apellidos: educación bilingüe. Un sueño que comenzó en el año 2010 y que se tornó casi en una obsesión para la expresidenta de la Comunidad de Madrid. En 2012 planteó una iniciativa que levantó mucha polémica entre el personal docente. Aguirre quiso contratar más profesores de inglés para impulsar su programa estrella, pero quería que fueran profesores nativos. Encontró la oposición dentro de su propio partido político. El ministro de Educación y Cultura de aquella época, José Ignacio Wert, aseguró que el marco legislativo “no lo permitía”. Y Aguirre se revolvió y llamó a la “insumisión” si no le concedían sus deseos. “¿No se supone que la UE garantiza la libre circulación de los trabajadores por los países de la Unión?“, se quejaba.. El sistema bilingüista ha continuado en la Comunidad hasta convertirse en una de las señas de identidad de la educación madrileña y una de las banderas del Partido Popular y de Isabel Díaz Ayuso. Dentro del funcionamiento de los centros —tanto bilingües como no bilingües—, una de las figuras claves en la enseñanza de otros idiomas ha sido en todo este tiempo los auxiliares de conversación: participantes extranjeros que colaboran en centros educativos para reforzar la práctica oral de lenguas extranjeras.. “Poco a poco estamos viendo cómo la Comunidad de Madrid está dejando de lado el bilingüismo y cómo su apuesta por este modelo se desinfla. Ahora mismo es un desastre, este es el último ejemplo”, asegura Rosa Rocha, presidenta de AIMAD (Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid). “Lo que ha sucedido con el bilingüismo es que es muy criticado por ciertos sectores y que nunca jamás se ha hecho un estudio en profundidad sobre sus resultados. Sabemos el número de alumnos que obtienen un título en los centros bilingües, pero no tenemos una radiografía general sobre si es un modelo que produce segregación entre los buenos y los malos estudiantes. Como no se ha hecho ese estudio, no se pueden aplicar medidas para mejorar los defectos”, señala. “Los grandes perjudicados son los alumnos. Por ejemplo, los de 4º de la ESO se presentarán a su examen de Cambridge a final de curso sin haber tenido auxiliares en conversación durante tres meses”, termina por decir.
Desde hace dos décadas, la Comunidad de Madrid gestionaba junto al Ministerio de Educación los contratos de los auxiliares nativos. Este curso dejará de ser así y el Gobierno regional pasará de invertir 28 millones de euros a 11,69 millones
