La Administración no es patrimonio de ningún Gobierno ni un instrumento al servicio de los intereses políticos. Sin embargo, la gestión del ministro de Transportes ofrece motivos de sobra para cuestionar la forma de gestionar su Ministerio, en el que la preponderancia política se ha impuesto al mérito, la experiencia y la capacidad profesional. Fedeca ha alzado la voz para denunciar la creciente politización de los puestos de responsabilidad y reclamar que los criterios técnicos prevalezcan sobre las afinidades partidistas. No es una reivindicación corporativa, sino una exigencia de higiene democrática. Los ciudadanos tienen derecho a una Administración independiente, profesional y sometida a la legalidad, todo lo contrario a lo que ha hecho Óscar Puente, que ha convertido Transportes en una estructura de poder poblada de cargos cuya única credencial sea su proximidad al Gobierno.
Óscar Puente, que ha convertido Transportes en una estructura de poder poblada de cargos cuya única credencial sea su proximidad al Gobierno
La Administración no es patrimonio de ningún Gobierno ni un instrumento al servicio de los intereses políticos. Sin embargo, la gestión del ministro de Transportes ofrece motivos de sobra para cuestionar la forma de gestionar su Ministerio, en el que la preponderancia política se ha impuesto al mérito, la experiencia y la capacidad profesional. Fedeca ha alzado la voz para denunciar la creciente politización de los puestos de responsabilidad y reclamar que los criterios técnicos prevalezcan sobre las afinidades partidistas. No es una reivindicación corporativa, sino una exigencia de higiene democrática. Los ciudadanos tienen derecho a una Administración independiente, profesional y sometida a la legalidad, todo lo contrario a lo que ha hecho Óscar Puente, que ha convertido Transportes en una estructura de poder poblada de cargos cuya única credencial sea su proximidad al Gobierno.
