El desacuerdo tuvo lugar en las plataformas de redes sociales, cuando Garzón publicó un mensaje expresando dudas de que los propietarios compraran la casa con una hipoteca simplemente para desalojar al inquilino.
El economista Gonzalo Bernardos ha criticado el lenguaje utilizado por Eduardo Garzón contra los propietarios de una vivienda que desahuciaron a Mari Carmen, después de que este último los calificara de «parásitos» por haberse hipotecado para adquirir el inmueble. Bernardos considera que este tipo de expresiones contribuyen a agravar el problema de la vivienda y ha defendido el papel de los pequeños propietarios que invierten sus ahorros en el mercado del alquiler.
La polémica se ha producido en redes sociales, donde Garzón publicó un mensaje en el que cuestionaba que los propietarios hubieran comprado la vivienda mediante una hipoteca para echar a la inquilina. «Parásitos. Ni siquiera habían comprado la casa con su propio dinero: se habían hipotecado para echar a Maricarmen«, escribió.
La respuesta de Bernardos llegó a través de varios mensajes en los que cuestionó tanto el tono empleado como la interpretación de la inversión inmobiliaria. El economista reconoció que Urbagestión tenía la ley de su lado, pero consideró que se equivocó al desahuciar a Mari Carmen.
Bernardos critica el lenguaje contra los propietarios y defiende a los pequeños ahorradores
En su publicación, Bernardos calificó el mensaje de Garzón de «frentista, grosero y soez» y sostuvo que este tipo de expresiones «contribuye a complicar más el problema de la vivienda».
El economista también rechazó que los propietarios deban ser considerados «parásitos» por endeudarse para comprar viviendas y ponerlas en alquiler. Según su argumento, una parte de quienes invierten en el mercado inmobiliario son familias que no tienen grandes fortunas, pero que buscan una alternativa para sus ahorros.
«Muchos españoles, que precisamente no son ricos, pero sí ahorradores que no quieren invertir en los mercados financieros, lo hacen en viviendas y las ponen en alquiler», explicó.
Bernardos defendió que estos propietarios cumplen una función en el mercado residencial y recordó que, según los datos que aporta en su mensaje, la Administración dispone únicamente de 318.000 viviendas.
«Sin ellos, no habría inquilinos», afirmó, en referencia a quienes necesitan una vivienda de alquiler y no pueden acceder a la compra.
La pregunta de Bernardos sobre quienes no pueden comprar una vivienda
La discusión continuó después de que otro usuario planteara que, sin inversión destinada al alquiler, podría haber más viviendas disponibles para la compraventa o más propietarios. En su mensaje, cuestionó que comprar inmuebles para alquilarlos suponga retirar activos de un mercado urbano que ya presenta una oferta escasa.
Bernardos respondió con una crítica al argumento y lanzó una pregunta sobre las alternativas para quienes no pueden adquirir una vivienda.
«Madre mía, el nivel de algunos en Twitter es espectacular», escribió antes de plantear: «Si no hubiera inversión por parte de las familias en viviendas de alquiler, ¿qué hacemos con los que desean vivir de alquiler y no pueden comprar una vivienda? ¿Les proporcionamos una tienda de campaña?».
El intercambio vuelve a poner sobre la mesa el enfrentamiento entre quienes cuestionan la inversión inmobiliaria destinada al alquiler y quienes consideran que los propietarios particulares contribuyen a mantener esa oferta.
Bernardos, no obstante, separó la defensa de la inversión inmobiliaria de su valoración sobre el caso concreto de Mari Carmen: aunque sostuvo que los propietarios tenían la ley de su lado, afirmó que se equivocaron al desahuciarla.
El economista Gonzalo Bernardos ha expresado su desaprobación por el lenguaje empleado por Eduardo Garzón en su condena de los propietarios que desalojaron a Mari Carmen. Garzón se refirió a ellos como «parásitos» debido a su decisión de tomar una hipoteca para comprar la propiedad. Bernardos sostiene que tales formas de expresión exacerban la crisis de la vivienda y apoyan la posición de los pequeños propietarios que utilizan sus ahorros para propiedades de alquiler. Esta disputa tuvo lugar en las redes sociales, con Garzón publicando un mensaje en el que dudaba si los propietarios adquirieron la propiedad a través de una hipoteca solo para desalojar a los inquilinos. «Parásitos, ya sabes». «No compraron la casa con sus propios fondos; en cambio, usaron una hipoteca para desalojar a Maricarmen», explicó. Bernardos respondió a través de múltiples mensajes, expresando dudas sobre el lenguaje empleado y la comprensión de la inversión inmobiliaria. El economista admitió que Urbagestión era legalmente correcto, pero creía que desalojar a Mari Carmen era injusto. Bernardos desaprueba la retórica contra los propietarios y aboga por la protección de los pequeños ahorradores. Bernardos etiquetó el mensaje de Garzón como «frentista, grosero y soez» en su publicación, afirmando que ese lenguaje exacerba el problema de la vivienda. Además refutó la idea de que los propietarios deberían considerarse «parásitos» por incurrir en deudas para comprar casas y alquilarlas. Afirma que algunas personas, especialmente las familias sin grandes sumas de dinero, invierten en bienes raíces como una alternativa para sus ahorros. Muchos españoles, que no son ricos pero quieren ahorrar y evitar los mercados financieros, invierten en viviendas y las alquilan, explicó Bernardos. Argumentó que estos propietarios juegan un papel en el mercado residencial y destacó la posesión de la Administración de sólo 318.000 viviendas. Sin estos inversores, no habría alquileres disponibles para aquellos que los necesitan pero no pueden permitirse comprar una casa, declaró. Bernardos preguntó quién podría tener problemas para comprar una casa. La conversación continuó mientras otra persona proponía que con fondos insuficientes para el arrendamiento, podría haber un aumento en las casas para la compra o un mayor número de propietarios. En su mensaje, cuestionó el acto de comprar propiedades con el propósito de alquilarlas, argumentando que implica la eliminación de activos de un mercado urbano ya escaso. Bernardos respondió con una crítica de este argumento y planteó una pregunta con respecto a las alternativas para aquellos que no pueden pagar una casa. Expresó su asombro por el nivel de discurso en Twitter, antes de preguntar: «Si las familias no invierten en viviendas de alquiler, ¿qué hacemos con aquellos que desean vivir en alojamientos de alquiler pero no pueden comprar una casa?»
